Miles de soldados y marinos mexicanos están desertando cada año

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Han pasado doce años desde que se inició una guerra devastadora en México. Desde que Felipe Calderón intentó validar su gobierno con una lucha armada en contra de los cárteles de la droga, no han cesado las muertes, desapariciones, ataques y conflictos entre personas armadas y fuerza federales y militares. Cansados de una guerra sin avance ni final, más de 6 mil soldados mexicanos se han retirado de las fuerzas armadas en pocos años.

Y es que parece difícil entender cómo es que se sacó a los militares y marinos de sus cuarteles para dar contra enemigos poco definidos, sin una estrategia sólido y poniendo en riesgo la vida de elementos importantes de la seguridad nacional. Desde que arrancó la guerra del presidente Felipe Calderón, se cuentan más de un cuarto de millón de personas fallecidas sin la desarticulación de ningún gran grupo criminal.

En tan solo tres años, de 2015 a 2018, han desertado a las fuerzas armadas más de 6,111 efectivos de la secretaría de la defensa nacional (Sedena) y la secretaría de marina (Semar). Los uniformados han decidido terminar sus labores en las fuerzas armadas después de tener pocos ascensos, bajos salarios, demasiado trabajo en una guerra de doce años que se extiende por todo un país y la carga de responsabilidades.

Para estos tres años que hacemos mención, se decidió continuar de lleno con la guerra contra el narcotráfico. Además, se ha agravado el asunto con los nuevos surgimientos de grupos criminales dedicados al robo de gasolina a Pemex, la gran petrolera nacional. Tan solo el día de hoy varios militares fueron agredidos y tres de ellos secuestrados por supuestos huachicoleros.

Para el 2018, un gran año en tema de robo de hidrocarburos, más de 1,800 elementos de las fuerzas armadas se separaron de sus labores alegando diversos motivos. Uno de ellos, quizá el principal, es la carga enorme de trabajo y el riesgo al que se exponen al combatir a grupos que están fuertemente armados. La mayoría de estas renuncias son de la secretaría de la defensa nacional, seguida de pocos elementos de la marina.

Los datos se repiten en años previos. Para 2017, más de 1,400 elementos desertaron (1,147 de las Sedena y 362 de la Semar). En 2016 sucedió algo similar, con repuntes en el número de elementos que decidieron abandonar estas tareas. El periódico El Universal informa que 1,205 soldados y 398 marinos decidieron no continuar laborando para estas secretarías del gobierno mexicano a cargo, entonces, de Enrique Peña Nieto.

El gran problema es que después de que un elemento de las fuerzas armadas deserta le resulta prácticamente imposible introducirse en otras fuerzas de seguridad. En el caso de los que abandonan el ejército o la marina, no pueden ingresar a la policía mexicana y mucho menos formar parte de las grandes agencias de seguridad privada. Por lo tanto son pocas las opciones de estos mexicanos para lograr un trabajo bien remunerado.

En muchas ocasiones, son los mismos grupos criminales a los que combatían quienes terminan por reclutarlos por su experiencia en el manejo de armas, sus conocimientos en estrategias de seguridad y su capacidad física. El gobierno mexicano no garantiza la estabilidad de los elementos que desertan de las fuerzas armadas, algo que complica su futuro. Por el momento, la Sedena y Semar otorgan la deserción por concepto de retiro, solicitud, deserción, mala conducta y rescisión de contrato.

Estas bajas meten tensión en las fuerzas armadas, ya que se desarticulan comandas en labores de seguridad. Además, se están perdiendo alrededor de 1,200 elementos por año, una cifra que podría meter en problemas a estas secretarías de la defensa en caso de que se siga manteniendo la métrica en los próximos años. Para aminorar la carga, el nuevo gobierno mexicano asegura la creación de una guardia nacional con 50,000 efectivos para suplir poco a poco a los militares y marinos en las labores de seguridad nacional.

Mira toda la información en esta nota de El Universal.