Potencias europeas exigen elecciones urgentes en Venezuela

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Se enfureció el gobierno de Nicolás Maduro cuando se le dio un plazo de diez días para convocar a nuevas elecciones. Recien montado en el puesto de presidente una vez más, el venezolano y sus voceros en las naciones unidas dejaron en claro que no piensan acceder a este ultimátum de Francia, Alemania, España y Reino Unido. Las potencias europeas no piensan igual que el resto: Maduro o Guaidó.

Para estos cuatro países del viejo continente, se busca una nueva opción. Han presionado para que en menos de ocho días, el gobierno venezolano convoque a nuevas elecciones presidenciales. De lo contrario, confirman, se inclinarán por reconocer a Juan Guaidó como presidente de Venezuela (y todo lo que representa esto económica y políticamente). El gobierno madurista ha respondido contundente: “¿ocho días de qué?

La crisis en el país de la arepa y el petróleo no puede estar más tensa. Las calles están llenas de manifestaciones, las personas tienen que vivir dos presidencias al mismo tiempo y las naciones de latinoamérica ya han tomado parte cada una sobre apoyar al líder chavista o al jóven interino apoyado por Estados Unidos. Estos últimos, han presionado, solicitando a cada nación del mundo para inclinarse por un lado o por el otro.

Reino Unido, por ejemplo, está más interesado en solucionar su crisis interna por el inesperado Brexit. En España, la cuestión política tampoco está viviendo su mejor momento, además de una tremenda crisis de abusos sexuales dentro de su poderosa iglesia. Y el resto, Francia y Alemania, están sobrellevando el alzamiento de los chalecos amarillos, grupos obreros que han protestado con todo ante la administración frágil de Emmanuel Macron y Angela Merkel.

Por lo tanto, la crisis de Venezuela parece importarle antes que nada a dos naciones: Estados Unidos y Rusia. Los primeros han pujado de toda forma posible para sacar a Nicolás Maduro del poder, con la respuesta de éste último exigiendo la salida de todo mandatario yanqui de su país. Rusia, por el otro lado, mantiene acuerdos interesantes con los venezolanos, por lo que han solicitado al gobierno de Donald Trump que no se meta en la política extranjera de este país.

Nicolás Maduro dejó en claro que está abierto al diálogo con los opositores, pero que no estarán negociando su salida vía elecciones en los próximos días. Con esto, el tiempo límite que han fijado estas cuatro naciones europeas parece que será ignorado de tajo. Por el otro lado, Juan Guaidó se ha proclamado presidente interino sin reunir un solo voto de los venezolanos. Además, promete amnistía para funcionarios y militares leales a Maduro, con tal de botarlo de la silla presidencial.

Las frentes están sudando y en el Supremo venezolano ya se escuchó la frase “golpe de estado”, al referirse a la política que está haciendo Estados Unidos al aliarse con Brasil y Colombia para tumbar a Maduro. Estas naciones europeas dejaron en claro que la llegada de Nicolás a un nuevo periodo de gobierno se dio de forma sospechosa: un claro fraude electoral.

“Se impidió la participación de los candidatos de la oposición, las urnas fueron rellenadas de votos falsos y el recuento estuvo plagado de irregularidades: Nicolás Maduro no es el líder legítimo de Venezuela”, comentó Jeremy Hunt, canciller británico y uno de los hombres más conservadores del Reino Unido. Con este ultimátum europeo, parece que han quedado claras las visiones de cada país sobre la crisis venezolana.

Otras dos naciones europeas están mediando la visión del viejo continente sobre este tema. En Austria, un territorio dominado por la extrema derecha, no hay posturas definitivas. Liderados por Sebastian Kurz, los austriacos han asegurado que no reconocen a Guaidó como presidente venezolano de inmediato (esto se debe a la cercanía de Kurz con Vladimir Putin). Del otro lado, en Grecia tampoco están muy dispuestos a unirse a un bando que incluya a Estados Unidos.

«¿De dónde sacan ustedes que tienen potestad alguna para darle plazos o ultimátums a un pueblo soberano? (…) dedíquense a sus asuntos», comentó contundente el representante venezolano en la ONU. «Nadie nos va a dar plazos. No le vamos a dar la guerra a Donald Trump en Venezuela».