Narcos mexicanos robaron gas a Pemex y lo vendieron en Texas

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Los escándalos del robo a la petrolera mexicana no se detienen. Los hallazgos no son nuevos y es que a punto de terminar el sexenio de Felipe Calderón, ya con el país sumido en una violenta guerra en contra del narcotráfico, se descubrió una red de huachicoleo por parte de dos cárteles criminales que exportaban el gas robado hasta varias empresas texanas.

El tema sucedió entre el 2006 y el 2011, justo durante el calderonismo. Recordemos que durante este sexenio panista se reportaron saqueos cada vez más grandes a Pemex, algo que solamente se elevó durante el siguiente mandato presidencial. Los grupos criminales que participaron en el robo de gas a Pemex son los Zetas y el cártel del Golfo. Ambas agrupaciones sustrajeron los hidrocarburos de la famosa cuenca de Burgos.

Ubicada en Tamaulipas, justo en el cuerno derecho del país, esta cuenca es una de las más productivas en materia de energéticos en México. Gracias a investigaciones de Estados Unidos, se supo que desde el 2006 se estaba robando gas a la petrolera mexicana gracias a operativos de saqueo de grupos criminales, pero también con complacencia y planeación de personal de Pemex.

Pero durante el gobierno de Felipe Calderón este no fue un tema relevante, ya que se aminoró el tema. Fueron autoridades yanquis participantes en la operación Reckoning las que dieron con el entramado de robo de gas mexicano por parte de criminales y autoridades, algo que refleja mucho el modo de operación de los huachicoleros actuales. La trama era tan grande que 24 empresas texanas fueron demandadas por comprar el gas robado.

Con esto, se empezaron a notar de manera internacional las extracciones a los gasoductos de Pemex. Se sabe incluso de demandas desde el año 2000, justo cuando Vicente Fox ganó las elecciones y colocó por primera vez al PAN en el poder ejecutivo. Los montos relacionados con la extracción de gas en la cuenca de Burgos son de más de 300 millones de dólares, algo que incrementó las finanzas de estos dos cárteles mexicanos.

Desde entonces el robo de hidrocarburos en México fue en ascenso. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto no solamente se rompieron récords de robo al día, también se ignoró el huachicoleo como delito grave en el país. Por lo tanto, muchas personas que fueron detenidas extrayendo, transportante o vendiendo gasolina robada quedaron libres y listos para continuar con una industria que mantiene a Pemex como la petrolera más endeudada a nivel internacional.

Los robos de gas se dieron de distintas formas. Desde la ordeña de ductos (el huachicoleo original), hasta el secuestro de carrotanques que transportaban el hidrocarburo, e incluso se habla de túneles creados por los cárteles del narcotráfico para realizar más rápido la entrega de gas robado a varias empresas de energéticos en Estados Unidos. Después de que Felipe Calderón abandonó el poder, los casos se fueron acumulando y desestimando.

Lo cierto es que este antecedente marcó la forma en la que habría de operar el saqueo a ductos de Pemex en los próximos años. Además del poco interés del gobierno mexicano por dar con los responsables, se plantearon también las bases para generar una industria huachicolera que hoy mismo mantiene en la mira a altos mandos de Pemex, el sindicato petrolero, dueños de gasolineras e incluso políticos.