Se escucha la frase «golpe de estado» en el Supremo de Venezuela

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El mundo tuvo que elegir uno de los dos bandos: Guaidó o Maduro. En Venezuela no hay paz política desde hace décadas y ahora la toma de protesta del líder opositor ahorca las intenciones del madurismo por gobernar de manera plena durante los próximos años. En medio de movilizaciones en las calles, condenas internacionales y un intento militar por derrocar a Nicolás Maduro, el poder judicial venezolano ya alerta sobre la gesta de un golpe de estado.

La crisis venezolana parece haber llegado a un nivel de no retorno. La escasez de medicamentos está asesinando a los enfermos en el país y las condiciones de pobreza están generando éxodos masivos. Con represión por parte del gobierno madurista y una oposición que cada vez atrae más a Estados Unidos, las condiciones de paz en los próximos meses parecen imposibles.

En el tribunal venezolano han tomado ya su postura. “Somos víctimas de un ataque furtivo y despiadado del imperio norteamericano», dijo su presidente Maikel Moreno. El poder judicial ha jurado lealtad a Nicolás Maduro y confirman las declaraciones del hombre de bigote que afirma que la condena internacional hacia su país no es más que una estrategia de Donald Trump para removerlo de su puesto.

Si bien Juan Guaidó tienen de su lado el apoyo de titanes como Colombia y Brasil, las fuerzas armadas de Venezuela se han declarado al servicio de Nicolás Maduro, después de que la guardia nacional tuviera a 40 elementos clamando por una ascensión militar para quitar al bolivariano de su puesto. Desde el supremo, los ministros ya están llamando a los venezolanos para que no reconozcan la presidencial interina de Guaidó y el apoyo que le brinda la Asamblea Nacional.

Lo cierto es que los momentos más tensos están por llegar. Nicolás Maduro ya se está preparando militarmente ante cualquier amenaza interna o extranjera. Y es que en las calles y en redes sociales ya se convoca a marchas masivas para exigir la renuncia de Maduro. Rusia incluso salió a predecir lo que podría suceder si Estados Unidos continúa insistiendo en ejercer su democracia en latinoamérica: Putin declaró que se viene “un baño de sangre” en el territorio venezolano.

Para bajar un poco la presión internacional, el día de hoy Nicolás Maduro se dijo abierto al diálogo. Las naciones de latinoamérica se han dividido. Mientras el grupo Lima, Estados Unidos, la Unión Europea y la OEA reconocen a Guaidó como el nuevo presidente de Venezuela, las naciones aliadas como Cuba, Bolivia, China, Rusia y México aseguran que el presidente venezolano es Nicolás Maduro desde la vía constitucional. Uruguay y México se han ofrecido como interlocutores para mediar el conflicto continental.

Las calles de Venezuela están palpitando como nunca antes. Maduro insiste en que cuenta con un apoyo popular enorme que le dará veracidad a su gobierno. Varios periodistas locales aseguran que el presidente no reúne las simpatías sociales como antes, después de una crisis financiera colosal, una letal política represora y un desabasto de medicamentos, alimentos y empleos que los ha obligado a salir del país a buscar una mejor vida.

Por el momento, todos están pendientes de la siguiente acción de la oposición venezolana. Con Estados Unidos susurrándole al oído a Guaidó y Pompeo asegurando que prestarán dinero y apoyo para tumbar a Nicolás Maduro de su puesto, parece que la frase golpe de estado puede estallar de inmediato. Ante una posible acción armada en el país de las arepas, México insiste en el diálogo continental ante un tema tan delicado.