Continúa el fracking en México a pesar de promesas de AMLO

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El gobierno de López Obrador prometió después de la elección, que Petróleos Mexicanos se abstendría del uso de la técnica de fracturación hidráulica, mejor conocida como «fracking» para la extracción de hidrocarburos. Sin embargo, de acuerdo con la agrupación civil CartoCrítica y la fundación ambientalista internacional Henrich Böll, en México aun están en operación 7 mil 879 pozos de este tipo. A pesar de las promesas, el gobierno de Obrador aprobó un presupuesto de 3 mil 351 millones de pesos para la extracción de crudo con esta técnica.

Continúa la extracción de crudo a través del fracking.

De acuerdo con la Plataforma Nacional de Transparencia, consultada por Henrich Böll y Carto Crítica, uno de cada cuatro pozos perforados en México son realizados a través de fracking. En total, desde 1996, petróleos mexicanos y otras perforadoras, han realizado 32 mil 464 pozos de esta naturaleza. Las organizaciones civiles advierten que continúan vigentes 26 contratos para la exploración y extracción de crudo mediante esta técnica, 25 asignados a Pemex y 1 a Operadora Campos DWF S.A. de C.V.

Y es que el pasado octubre de 2018, el gobierno de Obrador anunció que su gobierno no utilizaría la técnica de fracturación hidráulica para la extracción de petróleo. A pesar de las promesas, el mandatario no ha anunciado ninguna acción relativa al fracking desde su toma de posesión. Las asociaciones civiles advierten que, si quiere cumplir su promesa, deberá ordenar la revocación de las asignaciones y contratos referentes a los nuevos pozos.

Cáncer y contaminación, entre los riesgos del fracking.

Roberto Ochandio, en entrevista con animal político, mencionó que los riesgos y problemas ambientales relacionados al fracking son diversos. El representante de la Alianza Latinoamericana Frente al Fracking dijo que este surgió al agotarse los yacimientos de extracción tradicional, que fluyen del subsuelo a través de mantos permeables. En el caso del fracking requiere de la fracturación de yacimientos de roca a gran profundidad, esto con el objetivo de obtener el crudo almacenado en los poros rocosos, aislados los unos de los otros. Al fracturarse la roca, el crudo puede continuar su camino hacia la superficie.

Esto, sin embargo, requiere de la inyección de grandes cantidades de agua al subsuelo. Agua, que, por cierto, está contaminada con cientos de productos químicos y arena de sílice. Ochandio detalló que, por cada perforación, se utilizan hasta 43 millones de litros de agua, misma que en un 80% reemerge y se deposita en la superficie. Al ascender el agua, lo hace contaminada con los químicos y elementos del subsuelo que pueda encontrar.

El especialista pone como ejemplo la arena de sílice, inyectada en conjunto con el agua a los pozos. Esta arena se compone de partículas muy finas y duras, que explica, se depositan en los pulmones y puede producir una enfermedad crónica denominada «silicosis». Esta enfermedad es común en aquellas personas que laboran en los pozos de extracción de crudo a través del fracking.

De igual manera, la extracción hace emerger a la superficie una variedad de materiales ubicados en el subsuelo como el benceno, tolueno y xileno, así como elementos radioactivos como el radio 226. Cabe destacar que los elementos radioactivos al decaer, se convierte en el radón 222, que, al ser respirado, se acumula en los pulmones. En los pulmones, usualmente se descompone en polonio, otro material radioactivo que, por su naturaleza, emite rayos alfa. Los rayos alfa atacan a las células del órgano y puede ocasionar cáncer.

La información con la que cuentan las organizaciones civiles CartoCrítica y Hernich Bröll detallan que, de los 7 mil 879 pozos en funcionamiento, la mayoría de ellos se ubican en Tamaulipas y Veracruz con 2 mil 642 y 2 mil 111 pozos, respectivamente. En tercer lugar, se encuentra Nuevo León con 1 mil 879 pozos, seguido de Puebla con 1 mil 288. La lista la completan Coahuila, Tabasco y Chiapas.

Ni voluntad política ni propuestas.

Manuel Llano, perteneciente a la agrupación CartoCrítica, celebró la postura tomada por el presidente López Obrador, aunque aseguró que el discurso debe ser analizado cuidadosamente. «Por supuesto, celebramos la declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador, de que ya no habrá fracking, pero las palabras usadas fueron cuidadosas, y engañosas, porque no dijo que se prohibirá, sólo dijo que no habrá».

Llano menciona que esto significa que toda la normatividad referente al fracking, sigue vigente y que todas las actividades relacionadas a esta pueden continuar sin ningún problema, pues, no existe argumento legal para detenerlas. Para que estas actividades se detengan, se tendría que decretar su prohibición a través de un decreto o reforma. Sin embargo, no hay ni intenciones de decretarlos, ni propuestas por parte del partido en el poder para hacerlo.

Manuel indica que hay cuatro propuestas en el Congreso de la Unión para que el fracking sea prohibido, sin embargo, ninguna de estas fue propuesta por Morena, el partido en el poder. A esto se suma que ninguna de las propuestas se está discutiendo.

Llano finalizó diciendo que no hay certidumbre sobre a qué se refería Obrador. No se sabe si se suspenderá definitivamente la práctica, o si sólo se dejará de permitir la perforación e nuevos pozos, mientras que los actuales siguen funcionando. Cabe destacar que el fracking no sólo es utilizado para la perforación de pozos no convencionales, sino también para los convencionales.

El actual gobierno tiene como meta elevar la producción de crudo en más de un 50% este sexenio, sin embargo, prohibir el fracking puede ser un obstáculo más que un catalizador, quizá ahí reside la razón por la cual, a pesar de todo, a pesar de las promesas, el fracking continúa. Mientras tanto, millones de litros de agua siguen siendo contaminados y una cantidad indeterminada de personas podrían contraer cáncer y otras enfermedades debido a esta técnica.


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