Donald Trump se olvida del muro y ahora promete una valla de acero

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El magnate republicano se ha encerrado en un solo proyecto durante las últimas semanas. Donald Trump ha centrado todos sus esfuerzos en el muro fronterizo con México, a pesar de tener una de las agendas más complejas y ocupadas del mundo. A pesar de sus esfuerzos por promover un muro de concreto para impedir el paso de migrantes, los demócratas no han autorizado el gran presupuesto que el presidente esperaba.

Furioso y adicto a las redes sociales, Donald Trump se lanzó en contra de los políticos que negaron los 5,000 millones de dólares para financiar una de sus principales promesas de campaña. Recordemos que en las elecciones intermedias el partido demócrata ganó la mayoría en el congreso, algo que el presidente republicano no ha podido aceptar. Para convencerlos, Trump ha negociado y quiere cambiar el material de su muro.

En un principio lo prometió de concreto y ahora el presidente de Estados Unidos ha cedido hasta lograr la aprobación de presupuesto para una valla enorme de acero. Pensando que la molestia de los demócratas es el material, y no el hecho de que se está ejerciendo una política xenófoba, el magnate adicto a la televisión pública asegura que pronto tendrá buena respuesta con su nueva oferta.

Acostumbrado a la polémica y los negocios, Trump ha cerrado su gobierno hasta que se le apruebe el presupuesto. Todo esto lo hace justo cuando el reloj empieza a apretar la llegada de las elecciones federales. En 2021, los estadounidenses decidirán si el hombre de cabello rubio y mal peinado estará cuatro años más al frente de la Casa Blanca. Por lo tanto, a Trump y a su partido les urge que el muro empiece a construirse para dar legitimidad a su gobierno.

Pero el presidente no la tiene fácil. Los demócratas en el congreso se mantienen bastante unidos y están generando una enorme fuerza, con su mayoría, para evitar que esta promesa de campaña republicana se haga realidad. Mientras los senadores del elefante rojo buscan negociar con sus opositores en el congreso, las declaraciones explosivas de su presidente parecen entorpecer toda idea o intención de concilio en la complicada red de favores de la política yanqui.

Este cierre de gobierno, que mantiene en vilo los salarios de miles de empleados federales, podría extender “meses o incluso años”. Donald Trump mantiene esta polémica de jaloneo hasta que los demócratas cedan y aprueben al menos una primera parte de los 5,000 millones de dólares que necesita el presidente para levantar el polémico muro. Recordemos que Trump usó a las caravanas centroamericanas como una excusa política para acarrear votos republicanos.

Con esta promesa de valla de acero, los republicanos creen que se podrá ceder un poco más por parte de los demócratas. La intención final sí es resguardar la frontera, pero los del partido de Barack Obama y Ocasio-Cortez prefieren invertir ese dinero que tanto pide Trump en más vigilancia fronteriza. Con el nuevo acomodo en el tablero político norteamericano, parece que las promesas nacionalistas del magnate republicano no se cumplirán como él imagina.