EU suelta a deportados en la ciudad más peligrosa de México

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Las deportaciones que realiza Estados Unidos son cada vez más complejas. En principio, el país del pay de manzana tiene que realizarlas constantemente y para agilizar el proceso está dejando que los migrantes regresados a México sean abandonados a medianoche en una de las zonas más peligrosas del país: Reynosa, Tamaulipas. Para recordar qué pasa ahí debemos mencionar que es la ciudad más peligrosa de todo México.

El problema se ha incrementado, ya que al gobierno yanqui poco le ha importado las advertencias sobre dejar a las personas en esta zona roja del mapa nacional. Los testimonios de violencia y pobreza en Reynosa dejan ver a una ciudad sumida en el caos y la inseguridad, sobretodo en la noche, justo cuando los deportados son abandonados a su suerte. Para principios del 2018, en esta ciudad se habían incrementado en un 188% los homicidios violentos.

Reynosa pertenece al estado de Tamaulipas, que se encuentra justo a la derecha de la frontera norte mexicana. Ahí mismo se encuentran otras ciudades fronterizas con números rojos como Nuevo Laredo o Ciudad Río Bravo. Pero el territorio de Reynosa es estratégico para Estados Unidos en tema de deportaciones, ya que se encuentra a muy pocos kilómetros de la ansiada ciudad de McAllen, Texas. Por lo tanto, es la zona ideal para que las autoridades de migración yanquis abandonen ahí a los mexicanos repatriados.

La ciudad apenas cuenta con 60 mil habitantes, pero ha sufrido más que ninguna la violencia del crimen organizado, la inseguridad derivada de la pobreza y el conflicto de vida por las constantes deportaciones. Para finales del 2018, en Reynosa se reportaron cifras de al menos 225 personas asesinadas y más de 2,500 personas desaparecidas. Recordemos que es también un territorio importante para los coyotes, que pasan personas por la frontera.

El hecho de que Estados Unidos elija a la ciudad más violenta de México para soltar a los mexicanos deportados es un ataque directo a sus derechos humanos, aseguran oenegés. Lo cierto es que una deportación es ya de por sí una cuestión delicada en términos de derechos humanos, el hecho de que se realice en las madrugadas y en las ciudades más peligrosas es un acto que puede tener dolo por parte de la nación dominada por el republicano Donald Trump.

Otro de los grandes problemas es que los mexicanos que llegan no conocen la ciudad. Son entregados en oficinas de migración mexicanas pero muchos de los que salen para buscar comida, empleo temporal u otras necesidades correr grandes riesgos de ser secuestrados, asaltados o asesinados. Lo cierto es que ya se plantea solicitar al gobierno mexicano que plantee un cambio en la estrategia para que Estados Unidos no suelte a estos deportados en ciudades rojas.

El país del blues no solamente suelta a mexicanos en Reynosa, también hay grandes cantidades de centroamericanos que al intentar regresar a casa son asaltados o secuestrados. Los principales responsables, asegura Mario García, funcionario mexicano de migración, son los grupos criminales que exigen cifras grandes a los familiares de los recién llegados para que sean liberados. La idea es que al tener familiares en Estados Unidos puedan pagar rescates en dólares.

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