“Dios por encima de todo”, Bolsonaro toma el poder en Brasil

- Por

El mapa político latinoamericano se ha llenado de nacionalistas. Con Donald Trump en el norte, López Obrador en el centro y Bolsonaro en el sur, parece ser que el discurso de lo propio e identitario es la nueva moneda de cambio en el continente. El día de hoy, primero de 2019, Brasil observa cómo llega al poder su presidente de corte militar y de ultraderecha, Jair Bolsonaro. El polémico hombre que disfruta de insultar mujeres, pobres y a la comunidad gay es ahora el presidente de la nación más poderosa de latinoamérica.

Con una toma de posesión plagada de simpatizantes y adeptos a Bolsonaro dentro del congreso brasileño, el exmilitar sonríe y recibe la banda presidencial carioca, prometiendo un gobierno duro contra la violencia y los criminales brasileños. Además, Jair Bolsonaro se ha lanzado en contra de la igualdad de género, prometiendo un Brasil que cierre completamente las libertades ganadas por los colectivos gay durante años. En diciembre del 2018 se incrementaron las bodas entre personas del mismo sexo, por temor a los cambios legislativos que se vienen.

Bolsonaro también ha prometido cumplir con lo dicho en campaña. Su intención principal para terminar con la violencia en las calles de Brasil es permitir que los ciudadanos puedan portar armas de inmediato. Esta es una de las promesas de campaña que más popularidad le dieron al militar de 63 años con cinco hijos y tres matrimonios. La propuesta busca terminar con los altos índices de criminalidad en el país más grande y poderoso de latinoamérica.

Recordemos que Brasil tuvo 28 mil asesinatos en 2017, todos relacionados con la violencia desmedida en el país de la samba y Ronaldinho.

El nuevo presidente de Brasil llega al poder de la mano del PSL: partido Social Liberal, de corte ultraconservador y peleado completamente con la izquierda brasileña y Lula da Silva, su más grande representante. Anterior al PSL, Bolsonaro estuvo activo en al menos siete partidos políticos brasileños. Su victoria fue contundente, después de recibir más de 58 millones de votos usando de personas hartas de la violencia y 13 años de gobiernos de izquierda. El día de hoy, Bolsonaro cuenta con el 75% de aprobación ciudadana.

Con un corte neoliberal y militarizado, el gobierno de Jair Bolsonaro ha seducido a varias empresas e inversores extranjeros; pero sobretodo ha fascinado a Donald Trump, otro ultraconservador nacionalista que ve en Bolsonaro su gran aliado en latinoamérica. El magnate republicano ha prometido que Estados Unidos está acompañando a Brasil en esta nueva era política. Dentro del gabinete de Bolsonaro figuran militares de corte severo, algo que el gobierno yanqui ve con buenos ojos.

Para sostener su discurso nacionalista, Bolsonaro ha soltado una frase lapidaria “Brasil por encima de todo y dios por encima de todo”. Con esto, el brasileño ha prometido frenar a la igualdad de género e imponer en su nación un gobierno de corte católico. Incluso en su toma de protesta de cinco horas con claros alardes militares se espera un cierre con acto religioso, algo que la izquierda brasileña ve como un peligro para grupos no católicos o simpatizantes del bolsonarismo. “Enfrentando la ideología de género, Brasil será libre”, dijo.

Ahora Brasil retoma la vía militarizada del siglo pasado, después de que la izquierda carioca se plagara de escándalos y acusaciones de corrupción. Con la llegada de Bolsonaro a la presidencial brasileña se frena la intención de un nuevo frente de naciones latinoamericanas de izquierda, que se veía venir después de la victoria del mexicano López Obrador.