Así es como Pemex facilitaba el robo de combustible

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Cayo Arcas, una zona de arrecifes rodeado de blancas arenas que emergen en el azul profundo del golfo, es el epicentro de la actividad petrolera en la plataforma de Campeche. A uno cuantos kilómetros esta la Terminal Marítima Cayo Arcas, dónde fondean los buquetanques del gigante petrolero estatal. El Cayo es la terminal portuaria más importante de Petróleos Mexicanos y de la industria de hidrocarburos mexicana en general.

Discrepancias e irregularidades en la medición.

Día y noche, una plataforma de distribución ubicada en el extremo norte, se encarga de recibir petróleo y bombearlo a través de los ductos submarinos 72 kilómetros al sur. El crudo entonces llega a la terminal de Cayo Arcas. En la terminal sólo circulan trabajadores de la empresa. Luego, de su extracción es procesado para la obtención de gas y aceite, almacenados por separado; de ahí, es distribuido a los centros de producción a través de monoboyas, que son instalaciones que se conectan a los buquetanques para la distribución del crudo.

El crudo es transferido en su mayoría, en la Terminal Marítima de Dos Bocas, Tabasco, dónde también se pretende construir una nueva refinería por el actual gobierno. Es el principal puerto para la recepción, acondicionamiento, distribución, embarcamiento y exportación de petróleo. Diariamente, casi 1 millón de barriles de petróleo salen por el puerto de acuerdo con Pemex. Otras terminales importantes son: Tuxpan, Pajaritos y Ciudad Madero, desde dónde es reembarcado y exportado.

Sin embargo, hay cuestiones que no encajan en lo que podría parecer una organización normal para el procesamiento y redistribución del crudo: no hay concordancia entre todas las etapas del proceso. Lo anterior ha facilitado, durante años, el robo de combustible dentro de Pemex. No se coteja nada, no se cruzan datos, es un desorden total que da margen para que las cosas puedan salir mal. Un ingeniero de la sonda de Campeche, entrevistado por Newsweek lo explica de la siguiente manera:

“El activo Ku-Maloob Zaap tiene 14 plataformas productoras y de perforación. En cada una se registra lo que va saliendo de los pozos y se usan medidores de flujo básico. El crudo de las plataformas se va midiendo desde que sale del pozo. A la salida del pozo hay unos árboles de navidad (válvulas y carretos ensamblados en el tope de un pozo que sirven para controlar el flujo de crudo), y arriba, en la plataforma, hay tanques de separación donde ese crudo que sale de los árboles de navidad, se separa del gas y agua. Ese producto se mide a través de sistemas de monitoreo y control con medidores de flujo básicos, que indican lo que se recibe en metros cúbicos por hora, pero quien lo recibe no mide por metros cúbicos, simplemente registra una cifra que nadie coteja.

Cada plataforma satélite envía la producción, se concentra y se va por un ducto que llega a Dos Bocas o Frontera, pero se concentra lo que llega de cuatro complejos, y no se hace un cruce de información para confirmar que se recibe lo mismo que se extrajo de los pozos. En la práctica, tampoco hay un cruce de lo recibido con lo almacenado, porque los medidores de flujo básico solo reflejan flujo, y los medidores de la terminal con los que se reflejan los inventarios son medidores de nivel, y son incluso de otro tipo y de otro nivel de tolerancia.”

El ingeniero da a entender que existe una incompatibilidad entre todos los sistemas de medición. No hay forma de comparar lo que se transporta, se recibe y se almacena. Las discrepancias son aún mayores cuando el crudo es transferido a través de cabotaje a las terminales.

“La merma” en las terminales y buques.

Un ejemplo es en los buquestanque que arriban a las terminales. Estos al arribar reportan un volumen determinado de crudo, que por las evaporaciones que pueden generarse, pueden mermar entre el 10 y 12 por ciento del volumen original. Este es un margen de tolerancia normal y permitido, sin embargo, hay una pequeña cuestión, la mayoría del petróleo es transportado en tanques cerrados y sellados con cúpula flotante. Este tipo de buques, no permiten que el crudo se evapore. ¿Entonces qué pasa con ese 10-12 por ciento?

El robo del combustible ocurre en altamar, dónde los barcos se emparejan y a través de mangueras interconectadas y bombas sumergibles, ordeñan el petróleo. Los barcos que roban el petróleo emiten facturas apócrifas de supuesta compra del hidrocarburo, y lo revenden en el mercado internacional. Por razones obvias, el crudo robado corresponde únicamente a lo denominado como “merma”, ese 10-12 por ciento que se “evapora”.

A esto se sumaría todo lo robado en las terminales de almacenamiento y despacho en el país, dónde también ocurre la “merma”. Un sonado fue el de la Terminal de Almacenamiento y Despacho conocida como El Sardinero, en Veracruz. La TAD, administra combustible a 17 municipios del estado del golfo.

Uno de los encargados se encargó de ordeñar la terminal, es decir a extraer las “mermas”. Los policías, al percatarse de lo que estaba ocurriendo, empezaron a pedirle que, por cada pipa robada, les entregara otra. La proporción de la cuota que le exigían aumentó hasta el punto de que por cada pipa, tenía que entregarle otras tres. Al darse cuenta que, no le estaba resultando, se negó a darles tanto combustible.

Después de negarse, los policías le fracturaron un brazo y entonces decidió continuar entregándoles combustible y la proporción siguió aumentando. Llegaron al punto de pedirle una pipa al día, sin embargo, los barcos llegan cada semana, esto era, siete pipas por barco. Los policías al no recibir lo que pedían, sutilmente le dijeron que lo matarían. El encargado no soportó la presión y se denunció ante los auditores de la empresa, a cambio de ser protegido. Admitió su delito con tal de no morir.


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