Tren Maya podría matar al 50% de los jaguares que habitan en Yucatán

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De acuerdo con datos de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, 50% de la población de jaguares que habitan la península de Yucatán, podrían estar en riesgo de morir, debido a cualquier fallo en la construcción del Tren Maya.

Un artículo publicado por el portal Animal Político reveló que los felinos en peligro de extinción que habitan esta zona, “se encuentran en riesgo si el Tren Maya no cumple al pie de la letra con la legislación ambiental”.

Lo anterior, es preocupante, debido a que las recientes cifras del Segundo Censo Nacional del Jaguar y otros Felinos dio a conocer que sólo existen 4,800 jaguares en México, de los cuales se cree que 2 mil habitan en la reserva de la biosfera de Calakmul, lugar que afectará la construcción del Tren Maya.

Asimismo, el censo encontró que, en sólo ocho años, la población de jaguares en México creció 20%, como resultado de las acciones de protección y preservación forestal.

Yucatán, hogar del jaguar

Debido a esto, los especialistas advierten el grave riesgo de que la planeación impacte las zonas núcleo y el amortiguamiento de las áreas naturales protegidas de la península yucateca.

Entrevistado, por el citado medio, Gerardo Ceballos, presidente de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, indicó que a finales de octubre pasado sostuvo una reunión con Rogelio Jiménez Pons, titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).

De acuerdo con Ceballos, la reunión sucedió en la Ciudad de México, teniendo como tema principal que el proyecto no cumpliera con la legislación ambiental, debido al trazo original propuesto, el cual atraviesa la reserva de Calakmul.

“El trazo debe respetar los límites de las áreas naturales protegidas federales, estatales y municipales. Esto es especialmente relevante con el Parque Nacional Tulum (Quintana Roo), las Reservas de la Biosfera Yum Balam y Sian Ka’an (Quintana Roo) y Calakmul  (Campeche), y las áreas naturales protegidas estatales de Balam-Ku y Balam-Kin (Campeche), entre otras. Bajo ninguna circunstancia deberán impactarse las zonas núcleo y de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas”, precisó Ceballos.

En este sentido, es importante precisar que, en dicha área, los esfuerzos de los especialistas han redituado, pues el número de jaguares pasó de dos ejemplares por cada 10 mil hectáreas cuando se realizó el primer censo, a cerca de 10 jaguares en la misma dimensión en 2018.

Calakmul, una construcción riesgosa

El investigador exhortó a los constructores a ser especialmente rigurosos para verificar la factibilidad del proyecto, toda vez que la reserva de Calakmul, el hábitat natural del jaguar, es una de los tres macizos forestales más importantes que le quedan al país.

“La reserva de la biósfera de Calakmul es casi dos veces mayor que la de Chimalapas, y dos veces y media mayor que la Lacandona, que son los tres macizos forestales del país más importantes. Calakmul es una de las 20 selvas más extensas que quedan en el planeta y el trabajo de conservación que se ha hecho ahí es muy importante. Por ello, la preocupación”, sostuvo.

Ceballos comentó que estos resultados deben al trabajo conjunto con instituciones como: la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, SEMARNAT, CONABIO, la Alianza WWF – FundaciónTelmex/Telcel y el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, realizados durante los últimos 12 años.

“Nuestra Alianza ha puesto a México a la vanguardia en la conservación y los estudios del felino más grande del continente americano, dato notable si consideramos que enfrentamos un periodo en que la biodiversidad está bajo asedio en todo el mundo”, precisó Ceballos.

Lo que mata a un jaguar 

El jaguar es un de los felinos más poderosos en el mundo, pues posee una de las mordidas más potentes, capaz destrozar el caparazón de una tortuga, comentó Ceballos en una publicación de Alebrije. Monstruo de Papel, suplemento de la revista Artes de México, en junio 2016.

Sin embargo, la destrucción de su hábitat, la cacería desmedida, el vínculo conflictivo, así como las enfermedades transmitidas por los animales domésticos, mermaron la reproducción de esta especie, que se alimentan de más de 22 especies de mamíferos, aves, reptiles y peces.

Considerado uno de los siete felinos más grandes del planeta, actualmente en nuestro país, los jaguares habitan en diversas zonas de país, divididas en seis regiones: Pacifico noroeste (Sonora a Nayarit), Pacífico centro (Jalisco a Michoacán) y Pacífico sur (Guerrero a Chiapas y península de Yucatán).

La siguiente zona es la vertiente del Golfo (Tamaulipas a Tabasco), a la que le sigue la península de Yucatán y Chiapas, regiones que mantienen la población más grande en Norteamérica.

Cabe destacar que, de estas regiones, la más afectada es la vertiente del Golfo de México, ya que la destrucción de 22 millones de hectáreas de selvas veracruzanas, redituó en la extinción de decenas de felinos.

En este sentido, el Instituto de Ecología de la UNAM (IE) estimó que en caso de no tomar las medidas necesarias para preservar al jaguar, su extinción será inevitable en un lapso no mayor a 15 años.

“Un adecuado diseño del tren, así como su correcta evaluación puede representar una valiosa oportunidad para ordenar el desarrollo anárquico que ocurre en la periferia de las áreas naturales protegidas como Calakmul y Tulum. Por ejemplo, se puede ampliar la reserva de Calakmul para incorporar otras áreas adyacentes importantes para la conservación, como la reservas estatales Balam-Ku y Balam-Kin con Calakmul. También se pueden adicionar otras selvas no protegidas que nuestro grupo ya ha identificado y cuentan con el apoyo de las comunidades rurales que son dueñas de la tierra” puntualizó el activista ambiental.

Lee la entrevista completa en Animal Político

Con información de Revista Artes, ADN40, Excelsior, Inegi e IE