Los testigos del caso Odebrecht Colombia están muriendo misteriosamente

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Las garras de la corrupción de la constructora carioca tocaron prácticamente cada país de latinoamérica. En muchas de estas naciones ya hay detenidos, políticos señalados por corruptos y empresarios tras las rejas. La red de sobornos de Odebrecht solamente ha sido ignorada en México y Venezuela, partidos sumidos en escándalos de impunidad. En Colombia, los intentos por avanzar en el tema se han frenado por la muerte de los testigos clave.

El escándalo de sobornos en el país de García Márquez y Pablo Escobar deja ver una red de violencia letal en contra de las personas más importantes del caso. Los métodos de asesinato de testigos recuerdan a las épocas más difíciles de la Colombia de los años setenta. El testigo clave, Jorge Enrique Pizano, estaba a pocas horas de declarar ante tribunales colombianos por el caso Odebrecht cuando fue envenenado en su hogar, al norte de Bogotá.

Dentro de la habitación de Pizano se encontró una botella de agua abierta y luego, más al fondo, un bote de cianuro. La tragedia no solamente dejó ver un crimen bien organizado, también alcanzó a golpear a una persona que poco tenía que ver con el caso Odebrecht. El hijo de Enrique Pizano también fue encontrado envenenado en el mismo domicilio. Con esto, se dejaba ver que en Colombia los testigos clave corrían demasiado peligro.

Ahora se sabe que el otro testigo principal en el caso ha muerto. Rafael Merchán era una figura clave del caso después de haber sido secretario de transparencia en el gobierno colombiano. Dentro de su testimonio se encontraban nombres claves, datos específicos y un avance importante en el atropellado caso Odebrecht colombiano. La muerte de Merchán también se da en su hogar, al norte de Bogotá.

Qué asesinó a Merchán es la duda que mantienen los colombianos en la boca el día de hoy. Todo parece apuntar a una caza masiva de testigos claves para evitar que se sepa cierta información, pero los familiares de Rafael Merchán aseguran que puede tratarse de un suicidio, después de someterse a tanta presión por un caso clave para la justicia colombiana. “Fue una decisión personal y autónoma”, han comentado familiares a varios periódicos locales.

En Colombia, la constructora brasileña llegó a pagar más de 30 millones de dólares en sobornos para obtener privilegios y contratos de adjudicación directa. Este es el modo de operación de Odebrecht en prácticamente cada nación en donde estuvo activa los últimos años. El propio Marcelo Odebrecht, dueño de la empresa, ya se encuentra en prisión. Como en otras naciones, Odebrecht busca limpiar su imagen a través de pagos de multas millonarias, pero en Colombia no podrán trabajar durante una década.

Por el momento el gobierno colombiano no ha sabido reaccionar ante las amenazas que persiguen a los testigos claves del caso Odebrecht. El presidente conservador Iván Duque se ha limitado a enviar condolencias antes que mejorar el aparato de seguridad de los testigos más importantes de un caso de sobornos que mancha la imagen de varios gobiernos latinoamericanos.