AMLO le dará mucho menos dinero a la cultura que Peña Nieto

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Si el ascenso de un gobierno de izquierda pudo representar una esperanza para el sector cultural, el día de ayer quedó claro que no, al menos desde el lado presupuestal. El gobierno de López Obrador trabajó durante meses en un texto gigante redactado por Carlos Urzúa, el nuevo encargado de la economía mexicana, y dejó claro que la prioridad son los programas sociales, el sector energético, el trabajo y el turismo. Muy lejos, reducido aún más, quedó el presupuesto cultural.

Ya desde el sexenio de Enrique Peña Nieto se venían sumando quejas en contra de los fuertes recortes a la cultura. Para 2018, el mexiquense destinó 13.4 mil millones de pesos y ahora el gobierno de López Obrador cercena las cifras hasta 12.3 mil millones de pesos para la cultura en México. Todo esto después de haber empujado este sector en sus discursos de campaña, en donde se prometía más apoyos y un cambio de visión que mirara a las clases bajas. El recorte final representa un daño presupuestal del 7.6%

México atraviesa por una crisis financiera social y, claramente, cultural. Doce años de guerra ininterrumpida en contra del crimen organizado han destruido la paz de los mexicanos y los proyectos culturales han quedado de lado en cada nueva administración. Con la imposición de un modelo neoliberal en el país, la cultura pasó a convertirse en algo que solamente aprovechaban las élites o familias acomodadas.

López Obrador designó a Alejandra Frausto como la nueva secretaria de cultura en México. La intención del tabasqueño con esta designación es colocar a una persona relacionada con la gestión cultural en localidades de la periferia mexicana para acercar más cultura a quienes prácticamente están excluidos de ella. Frausto ya enfrenta retos directos, como la falta de apoyo cultural en diversos sectores del país que benefician otros aportes, además de problemas financieros en prácticamente cada proyecto o institución cultura.

Desde festivales de cine empobrecidos, hasta museos abandonados, la cultura se ha desgarrado con los años. El monto que el gobierno mexicano está destinando a este sector no solamente ignora los daños, también los incrementa. Recordemos el duro golpe que representó la vuelta del PRI al poder para la industria fílmica nacional. Con recortes al Imcine, festivales fílmicos y de danza, un abandono total al teatro mexicano y las crisis de lectores en el país, las cosas parece que no mejorarán desde el terreno presupuestal.

Frausto tendrá que enfrentar esta crisis sin el respaldo económico, sobretodo porque su proyecto de trabajo estará enfocado en la cultura las minorías ignoradas por los gobiernos anteriores. La funcionaria busca impulsar la cultura popular y de comunidades indígenas en los grandes espacios de la nación, además de hacer llegar el arte que fue considerado “selecto” a los sitios más alejados. La intención es acabar con los circuitos culturales tradicionales y hacer de la cultura una forma de transformación social en zonas rojas de México.

El Presupuesto 2019 generaba expectativa sobre estos temas. Pero una mirada profunda deja ver menos dinero para programas culturales, científicos y agrarios. En los dos primeros temas se sostiene gran cantidad de proyectos como FilmIn Latino, las becas Conacyt, los Fonca, entre otras formas de impulso a la creación artística y la actividad científica-humanista. Con los recortes actuales, se tambalean las intenciones de incrementar los proyectos de cultura que el país necesita.