Los centros de espionaje en la Ciudad de México datan del gobierno de Ebrard

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Luego del descubrimiento del centro de espionaje e inteligencia hecho por Agentes de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México, La Jornada ha revelado más información respecto al edificio en el que trabajaban más de 30 investigadores pertenecientes a la misma dependencia y que era operado clandestinamente, pero cuyo lugar no estaba integrado en la lista de inmuebles arrendados por el gobierno de la capital y por el que además se tiene un adeudo de más de 2 millones de pesos.

Como si se tratara de una película de James Bond, nuevas líneas de investigación aseguran que el espionaje en el Gobierno de la CDMX comenzó con el “cuate” Marcelo Ebrad, quien inició la vigilancia cuando menos de la mayoría de los miembros de su administración, con la creación de un centro de inteligencia llamado M-3, aunque la ubicación de este centro no es precisa, se cree que puedo estar ubicado en alguno de los edificio de Insurgentes y Paseo de la Reforma.

El M-3 lo encabezaban Ebrard, Meyer Klip y quien fue nombrado jefe de la policía judicial, Miguel Amelio Gómez –los tres empiezan su nombre con M–, pero también se asegura que ese organismo fue cerrado y se transformó en una oficina que trabajó legalmente: el Centro de Control y Confianza del gobierno de la capital del país.

El M-3 y las oficinas del Centro Histórico

La historia del desaparecido M-3 está vinculada al centro de investigación que se encontró en el Centro Histórico, ya que se cree que el M-3 mutó en dicho centro de espionaje, el cual comenzó a operar al menos desde 2013 y donde se halló un sofisticado equipo para clonar teléfonos celulares, hacer escuchas privadas y geolocalización; además de un software que permite hacer análisis financieros y da acceso a la información de la Unidad de Investigación Financiera.

El espionaje en la Ciudad de México era, para muchos, algo común. Casi todos los funcionarios retiraban los teléfonos celulares de las mesas de conversación cuando iban a tratar algún asunto importante.

Ernestina Godoy, nueva titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), ha señalado como una de sus prioridades la investigación de todo el tema del centro de espionaje descubierto apenas unos días antes de su nombramiento.

Los agentes que estaban comisionados en las calles de Manuel Márquez empezarán a ser llamados a declarar sobre el asunto y los documentos y las citas de video y de audio que alcanzaron a ser confiscadas, están en análisis por un grupo especializado que formó de inmediato la exdiputada local.

A pesar de que las investigaciones han demostrado la naturalidad con la que los funcionarios tomaban el espionaje, no se ha podido detectar el procedimiento utilizado para desviar recursos del Gobierno capitalino al centro de espionaje.

Con todo y eso, el gobierno de Claudia Sheinbaum recibirá toda la información que se tiene hasta ahora con los nombres de cada uno de los actores que llenaron el escenario de las escuchas y, hasta donde se sabe, los representantes del gobierno que salen y los que llegan trabajarán en conjunto para resolver el caso lo antes posible, porque es prioridad.