La guerra de Felipe Calderón se diseñó desde un búnker hecho de palitos

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Desde que se abrieron las puertas de la antigua casa oficial de los presidentes mexicanos, unas escaleras han llevado a los turistas a una especie de sótano con una mesa enorme, pantallas de televisión y sillas. Ahí es donde Felipe Calderón se mandó construir un búnker para mantener reuniones secretas después de que tocara los tambores de guerra en contra del crimen organizado en 2006. Pero dentro puede verse algo más: es uno de los pocos búnkers hechos de material extremadamente blando en el mundo.

Una revisión al proyecto calderonista deja ver paredes de tablaroca y corcho, algo que se puede romper con un puño decente o un martillo, lo que no explica porqué el expresidente michoacano prometió un sótano de alta tecnología, reforzado, y que había costado 100 millones de dólares. Desde que entró de manera polémica a la presidencia de México, Felipe Calderón buscó legitimar su presidencia con un acto que habría de desatar una carnicería durante doce años y contando.

La guerra contra el narcotráfico ha corrompido a la policía, las fuerzas armadas y generó más de 250 mil mexicanos muertos por acción directa o fuego cruzado. En una entrevista para la yanqui BCS, Felipe Calderón presumía de tener un cuarto de operaciones lleno de tecnología de punta para dar caza a los principales grupos criminales de la época. De eso no queda nada, y no sabe en donde está el equipo tecnológico comprado.

Lo cierto es que el cuarto ha sido la burla de los visitantes a la residencia de Los Pinos. Los visitantes, asegura Vice México, se están burlando del sótano al pensar que lo usaba el presidente para beber grandes cantidades de alcohol. Todo esto después de acusaciones en contra de Calderón al final de su gobierno por supuestas apariciones públicas en estado de ebriedad. Pero lo más alarmante es el presupuesto utilizado. Hay pocos registros de cuánto se gastó en ese cuarto, en donde el propio michoacano aseguró que costó 100 millones de dólares.

En 2007 se arrancó la construcción de este búnker, que forma parte del sótano de la casa Miguel Alemán, en Los Pinos. Ya en su momento, Calderón presumía su búnker asegurando que se encontraba en una zona difícil de rastrear y que había sido construida al estilo de series estadounidenses de acción policíaca, todo con la intención de terminar con el crimen desde una sala de juntas hechas de corcho y tablaroca. Todo para terminar construyendo el cuarto secreto en el sótano de su casa, a pocos metros de donde dormía.

Dos contratos exprés en 2017 sumaron 241 mil pesos para que el arquitecto Miguel Murguía Díaz remodelara el sótano en menos de una semana, reporta Vice. Pero las declaraciones del personal de seguridad durante el sexenio de Calderón relatan que solamente se trataba de una “sala de juntas”, muy distante a un cuarto de inteligencia o un búnker real, blindado para garantizar la vida de quienes estuvieran dentro. Y es que al ser de corcho y tablaroca, una simple mancha de humedad pudo haber comprometido la seguridad entera del búnker.

Felipe Calderón se esforzó durante seis años en convencer a la sociedad de que la guerra militar en contra de los grupos criminales era lo que México necesitaba. Empecinado en generar victorias inmediatas, el michoacano llamó “daños colaterales” a las personas que perdieron la vida en fuegos cruzados. Todo esto generó una impopularidad tremenda hacia el conservador que busca retomar el poder político a través de un nuevo partido con su esposa.

Que una guerra en contra de grupos armados y poderosos se haya delineado desde un sótano de corcho y algunas pantallas deja ver la incapacidad del gobierno mexicano para atender el tema de seguridad en México. También muestra que no había planes concretos para solucionar un conflicto armado que no ha tenido victorias contundentes ni ha garantizado la paz. Por lo tanto, este búnker deja ver el gusto de Felipe Calderón por jugar a la guerra en un cuarto con televisiones y aire acondicionado.

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