AMLO promete autosuficiencia alimentaria pero los suelos mexicanos están destruidos

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Una de las propuestas de campaña más importantes del nuevo presidente mexicano tienen que ver con el campo mexicano. En sí, varios de sus objetivos de gobierno apuntan directamente al sector agrario nacional y una de las opciones más aplaudidas es la posibilidad de hacer de México una nación que logre la autosuficiencia alimentaria en algunos años. Para lograrlo, López Obrador ha prometido destinar miles de millones de pesos para la cosecha de maíz, frijol y otros alimentos de primera necesidad.

Todo esto suena prometedor pero la gran traba del gobierno obradorista es la condición de los suelos de cosecha mexicanos. Para expertos en la materia, los gobierno neoliberales han destruido las posibilidades del campo mexicano gracias al constante uso de fertilizantes durante décadas. Esto, según especialistas, se debe a las fuertes inversiones de las últimas presidencias del país en fertilizantes y químicos para la tierra que han destruido las cuencas de agua, han eliminado a los insectos polinizadores y han destruido especies nativas.

El objetivo del presidente mexicano de generar en México los cultivos suficientes para no depender de importaciones de alimentos tradicionales para el país como el maíz y el frijol puede truncarse al analizar bien las condiciones de la tierra. El asunto es que se ha desechado la sostenibilidad del campo mexicano, a través del desgaste de tierras con agroquímicos dañinos y el impulso de una agricultura forzada a generar cantidades industriales de cosechas.

Los daños son alarmantes. Hasta el 2014, el 40% de los agricultores mexicanos aseguraban que sus tierras ya no eran tan fértiles como en décadas pasadas. Todo esto puede entenderse a través de los programas sociales que introdujeron fertilizantes artificiales a través de programas como ProAgro. Es decir, la destrucción del campo mexicano sí puede entenderse gracias a las acciones de gobiernos que se preocuparon más por la producción masiva que por el cuidado de la tierra.

Buena parte de los problemas se estarán viviendo durante el sexenio de López Obrador. La estrategia del tabasqueño para revivir los campos mexicanos podría frenarse por completo después de una revisión profunda a la condición de los suelos. La erosión de los suelos ha ido incrementando el problema del abasto de productos básicos en las casas de los mexicanos. Esto ha generado que la nación conocida como “los hijos del maíz” tenga que comprarle este producto a naciones extranjeras de donde no es nativo el producto. ¿Has visto elotes amarillos de forma constante en tu mercado cercano? Todo deriva de esto.

Un mapeo del problema nos muestra que en el centro, sur y norte del país se padece de las peores condiciones de suelo. Hay un entorno de degradación extrema en el Estado de México, Guanajuato, Yucatán, Quintana Roo, Oaxaca (que presenta serios daños en la mayoría de su territorio), zonas de Sinaloa, Jalisco, Guerrero y Baja California. El gran problema de estos suelos erosionados es que están tan dañados que es imposible que retengan humedad. Todo esto se traduce en sequías graves para los agricultores.

Esta perversión de la tierra ha sido auspiciada desde el gobierno federal. A través de programas sociales “en favor” del campo mexicano, se han entregado toneladas de fertilizantes que han dañado el suelo a cambio de producción masiva de productos que terminan siendo importados a otras naciones. Estas estrategias han dañado el campo pero también han destruido a especies animales cercanas a los campos, sobretodo a insectos polinizadores.

Especialistas como Helena Cotler aseguran que se ha dañado el suelo pero el nuevo gobierno aún está a tiempo para salvar el resto de tierras fértiles que no han sido tocadas por los fertilizantes y agroquímicos del neoliberalismo. López Obrador ya ha prometido que México no será una nación de transgénicos y ha enfocado buena parte de los recursos del presupuesto 2019 a consolidar un programa agrario que garantice la autosuficiencia alimentaria.

El objetivo es complejo pero no imposible. Lo cierto es que es necesario crear políticas públicas que sanen las tierras mexicanas dañadas por siglos de cosecha rapaz a costa de erosionar buen parte de los terrenos del país. Para lograr esto, apunta Cotler, es necesario mezclar conocimientos de las culturas tradicionales en México con las ventajas de la ciencia. Todo siempre enfocado en la mejora del dañado suelo mexicano.

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