Angélica Rivera quiere contar su historia en Netflix

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Las elecciones presidenciales de 2012 tuvieron como eje temático un romance televisivo. Enrique Peña Nieto ganó las elecciones y a su lado estaba la actriz de telenovelas Angélica Rivera. Ambos pregonaban la imagen de una pareja en el poder que rozaba la perfección, pero todo se cortó de tajo cuando el equipo periodístico de Aristegui Noticias reveló la mansión millonaria que poseía el matrimonio en Las Lomas, con un valor de 7 millones de dólares. A partir de ahí, la imagen de la primera dama se debilitó por completo.

Con una declaración en televisión, Angélica Rivera tuvo que declarar que su esposo tenía muy poco que ver con la compra de esa mansión. La actriz reveló que ella compró la propiedad con sus ahorros después de años en la televisora más importante del país. A partir de ese momento, el público mexicano abandonó las simpatías por Rivera, quien terminó alejándose de las cámaras y a viajar constantemente al extranjero.

Ahora que terminó el gobierno de Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera está buscando contar su historia a través de Manolo Caro, un productor de contenido cercano a Netflix. Con esto, la exprimera dama buscaría retornar a las pantallas para asegurar sus ingresos futuros y contar su versión de lo que pasó desde que fue figura promocional del Estado de México, en donde conoció al priista, hasta los últimos días de su vida en Los Pinos.

Pero seguramente esta historia que podría contarse en alguna serie, telenovela o libro, no profundizará en los dispendios que Rivera generó en su corto paso por el DIF nacional. Además, en esta dependencia del gobierno federal se nombraron a varios cercanos a Enrique Peña Nieto y su segundo hombre al cargo, Miguel Osorio Chong. Todo esto bajo la titularidad de Angélica Rivera y Laura Vargas Carrillo, esposa de este último. La revista Proceso señala que a cargo de la dirección de Desarrollo Normativo estuvieron estuvieron siete directores cercanos a los priistas.

Además, se cambiaron cada año nombramientos de titulares en áreas importantes como secretarios particulares, áreas de casa-hogar, oficinas de desarrollo normativo y seguimiento de proyectos. Todos los cargos estuvieron ocupados por cercanos al PRI del Estado de México, como Laura Fortoul, Roberto Ambrosio Hernández, Alejandro García Delgado, Carlos Padro Butrón, entre otros. Algunos de ellos nunca se aparecieron en sus oficinas y dirigieron con cargos que nunca se puso bien qué labor tenían dentro del DIF.

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Muchos de ellos, confirma la revista, no tenían una agenda clara de trabajo, algunos se coordinaban a sí mismos, y otros permanecían en el cargo unos meses para después ser nombrados titulares de otras áreas dentro del DIF nacional. Todos con perfiles cercanos a la pareja presidencial. Esto se conoce gracias a que el semanario mexicano accedió a declaraciones de los trabajadores del lugar, quienes aseguran que no conocieron a muchos de los directivos que cobraron sin ni siquiera conocer sus oficinas o a su personal a cargo.

Claramente esto no formaría parte de la trama que habrá de contar la última primera dama. Las intenciones de Angélica Rivera estarían enfocadas en recuperar la fama y la popularidad que logró en los noventas como protagonista de historias dramáticas en televisión. El interés podría hacer que regrese a las telenovelas en un par de años, pero la historia no contaría la entrega de cargos importantes en el DIF a Ricardo Pérez García, Daniela Prieto e Isela Vargas Martínez, tres personas que no contaban con la experiencia para sus cargos y sin embargo fueron colocados en las vacantes.

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