Trump pierde poder en el congreso y se debilita para la reelección

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La elección de hoy en Estados Unidos fue tensa y complicada. En principio porque los estadounidenses insisten en votar los martes y no los domingos, como el resto de naciones en el mundo. Pero también por la gran división que ha generado el iracundo gobierno de Donald Trump. En las intermedias, los republicanos buscaban continuar con mayoría legislativa para impulsar las iniciativas del presidente, pero los demócratas cerraron filas para restarle poder al magnate de peinado incomprensible.

Con los resultados actuales se puede decir ya que el partido de Trump ha perdido el control mayoritario de la cámara de representantes. Esta era precisamente la noticia que el presidente de Estados Unidos no quería escuchar antes de ir a la cama en un martes agridulce para el partido republicano que continúa en pijama atento a los conteos finales. Los demócratas ya esparcen la champaña en el interior de sus casas de campaña, después de que los votantes yanquis los prefirieron como contrapeso ante la política nacionalista del republicano adicto a la ofensa contra naciones extranjeras.

Pero para la política estadounidense la balanza está totalmente nivelada. La mala noticia para el partido que llevó al poder a Barack Obama o a Kennedy es que no han podido hacerse con una mayoría en la cámara de senadores. Es ahí en donde los elefantes rojos celebran una predominancia que les urgía para mantener activas las políticas polémicas y planes caprichosos de Trump. Todo esto con miras a la reelección del neoyorquino en 2020.

La otra gran sorpresa es que dentro de la mayoría demócrata en la cámara de representantes se encuentran varios candidatos de origen latino. Se espera que dentro de esta camada de miembros del partido del donkey pueda surgir el gran rival que arrebate la presidencia a Donald Trump en dos años. Las intermedias también han servido para medir las probabilidades del partido azul para ver sus chances de darle batalla a los republicanos en la elección federal que podría sacar al magnate de la Casa Blanca.

Dentro de los personajes favoritos para competir contra Trump resalta el veterano Bernie Sanders. Más allá del hombre de izquierda que aspiró por la presidencia hace dos años, no hay muchos rostros populares en el partido que repitió presidencia con el polémico Barack Obama. Muchos de los votos que favorecieron al ala demócrata fueron resultado de un desencanto total por la política intolerante, xenófoba y proteccionista de Donald Trump. Pero estas mismas acciones están seduciendo a los votantes de la américa profundo, quienes buscan darle cuatro años más de poder a Trump.

Lo cierto es que para coaccionar el voto de los yanquis, la presidencia del republicano ha elevado su discurso de intolerancia ante la avanzada migrante que atraviesa México en estos momentos. Otra de las estrategias de Trump para sumar simpatías es su insistencia en mencionar la cantidad de empleos generados durante su mandato. Y es que hay que reconocer que su tirada nacionalista ha funcionado bien para hacer de Estados Unidos una nación con alzas sorprendentes en cuestión laboral. Se han creado 2 millones de empleos en dos años de la era Trump.

Después de llegar al poder con la cámara de representantes a su favor, ahora Trump tendrá que alinear sus discursos incendiarios, ya que no tendrá mayoría en la cámara baja. Desde ahí, los demócratas pretenden frenar las estrategias políticas de Donald, que generalmente están cargadas de ira, imposición y una confianza que tenía al saberse apoyado en ambas cámaras legislativas. Por el momento, los manteles serán demócratas en la avenida Pensilvania, en donde se pretende crear un grupo sólido para competirle al magnate republicano el próximo año.