¿Quién gobernará Nuevo León? Ildefonso Guajardo y Tatiana Clouthier se apuntan

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Al primer gobernador independiente en México le quedan solamente dos años de mandato. Los neoleoneses están buscando ya qué opción habrán de elegir para cuando Jaime Rodríguez diga adiós a un gobierno lleno de polémica, caballos y lenguaje coloquial. Por lo tanto, los partidos políticos mexicanos ya están planeando lanzar a las opciones más atractivas de su catálogo para buscar gobernar el estado más fuerte del norte del país.

Con un conflicto enorme en la alcaldía de Monterrey, el panismo y el priismo ya evalúan cómo controlar la capital de Nuevo León. Todo esto de cara a la elección de gobernador que habrá de definir el futuro de partidos como el PRI, que terminó severamente golpeado en las elecciones de julio 2018. Con anticipación, ya levantó la mano un priista polémica. Ildefonso Guajardo quiere vivir en Nuevo León y de paso empezar a organizar una campaña para buscar el gobierno del estado.

Recordemos que Guajardo ha sido uno de los trabajadores más cercanos a Enrique Peña Nieto, quien le confió la secretaría de economía en tiempos de Donald Trump. Guajardo fue el hombre que tuvo que revisar todo el proyecto para la transformación del nuevo tratado de libre comercio norteamericano. Además, el regio de 61 años no ha perdido sus contactos políticos en Nuevo León, por lo que busca acaparar de una vez la candidatura para 2021. El PRI norteño ha salido fracturado después de la derrota en Chihuahua, la atropellada administración de Claudia Pavlovich y el escándalo de los Moreira.

Con un Jaime Rodríguez recluido en el gobierno regio, después de su derrota presidencial, el estado ya busca quién suceda al Bronco y le de un verdadero impulso a uno de los estados más grandes e importantes del país. Pero Guajardo no la tendrá nada fácil. Desde Morena, el partido que ganó prácticamente todo en las pasadas elecciones, ya se menciona a la estratega estrella, Tatiana Clouthier, para buscar la gubernatura.  

Recordemos que muchos de los votos sorpresa que llevaron a López Obrador a la presidencia provenían del norte de México, un territorio en donde Morena no había logrado legiones de seguidores como en el centro y sur del país. Después del reacomodo político de julio pasado, en el partido guinda confían que podrían tener una victoria histórica en Nuevo León. La carta más interesante es la diputada Clouthier, quien pasó por encima de sus competidores coordinando una campaña presidencial sin experiencia previa.

Por lo tanto, Nuevo León se apunta como la gran batalla para ver si el PRI puede salvar un poco de poder con Guajardo como principal anotado o si Morena habrá de ampliar su poder en el norte de México. Para lograr mayor auge en el norte del país, la morenista renunció a un cargo en la secretaría de gobernación. Para Tatiana, lo mejor es generar acciones en favor de los habitantes de Nuevo León desde la cámara baja. Además, recordemos que en sus columnas ha criticado severamente el gobierno de el Bronco.

Guajardo, por otro lado, ha negado que esté buscando un cargo en el gabinete obradorista. Para el cercano a Peña Nieto, que no tiene escándalos encima como sus colegas, lo mejor será enfocarse en el territorio neoleonés durante los próximos años. La tirada es usar su imagen poco manchada después de servir al presidente priista y tratar de organizar un grupo sólido que le asegura la gubernatura en el estado en donde nació. A favor tiene precisamente esto, que Tatiana Clouthier es sinaloense, algo que podría servirle como estrategia política.

Por el momento, el PAN está tan ocupado peleando su triunfo en Monterrey que no han generado una unidad suficiente como para empezar a mencionar a posibles candidatos a la gubernatura regia. Recordemos que el partido católico quedó totalmente roto después de las elecciones que aún no han encontrado la forma de reunirse ni una cabeza que pueda llamar a la paz interna. Además, no hay aún panistas de peso en Acción Nacional que puedan competirle a Guajardo y Clouthier. Lo cierto es que los panistas no quieren repetir el error de lanzar a un desconocido sin carisma a las elecciones importantes, como pasó con Ricardo Anaya.