Peña Nieto firma el T-Mec, su última acción como presidente de México

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Parece que la última petición para firmar el acuerdo económico más poderoso en norteamérica era firmarlo el último día de noviembre del 2018. La fecha coincide con el final de la presidencia de Enrique Peña Nieto y con la reunión de los mandatarios Donald Trump, Justin Trudeau y el mexiquense en el G-20 en Argentina. La firma fue rápida, seria y sin demasiados ánimos por parte del mandatario estadounidense, el responsable de que se renegociara todo el proyecto.

Con esto queda sepultado el tratado de libre comercio que mantuvo a México, Estados Unidos y Canadá unidos económicamente desde 1994 y que derivó en toda una nueva forma de vida y consumo para los ciudadanos de estas tres naciones. Con la firma del T-Mec, tres de las naciones más poderosas del continente americano se aseguran acuerdos ya establecidos y la creación de nuevos bajo la protección del acuerdo que se firma hoy y que aún debe ser aprobado por los congresos locales de cada nación.

Antes de esto, el presidente mexicano entregó el Águila Azteca al yerno de Donald Trump y con esto prácticamente cierra su gobierno de forma polémica y definitiva. Lo único que le falta por hacer a Enrique Peña Nieto es abandonar Argentina y regresar a México a entregar la banda presidencial que pondrá fin a seis años del PRI en el poder. Sentado a la derecha del republicano estadounidense, Peña Nieto mostró apurada su firma en el proyecto y en cuanto intentaba sacarse la foto con los apretones de mano clásicos de estos encuentros, Trump ya estaba por irse despidiéndose rápidamente de todos los presentes sin demasiado ánimo.

Detrás de cada mandatario norteamericano estaban los principales negociadores del acuerdo. La ministra de relaciones exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer y el secretario de economía mexicano, Ildefonso Guajardo. Son estos tres personajes los que concentraron las frustraciones y caras largas durante los más de doce meses en que se frenaba constantemente el proyecto. Recordemos que después de la victoria electoral de López Obrador, su operador Jesús Seade llegó a destrabar los conflictos y abrir camino para la firma del día de hoy.

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¿Quién sale más beneficiado en este acuerdo?

Estados Unidos, claramente. En principio por ser la nación más poderosa de las tres y por marcar desde un inicio el tono de las conversaciones para aventajar su participación en el gran proyecto económico. Esto queda claro en el TLCAN de los noventas y en el T-Mec firmado hoy en Argentina. La nueva redacción del proyecto se dio después de una revisada que la administración Trump dio al acuerdo. Pedían más aranceles al acero y una reestructuración en materia agrícola, de mano de obra y principalmente conveniente con el tema de los automóviles fabricados en norteamérica.

Recordemos que el nuevo acuerdo señala que al menos el 75% de las partes de los automóviles deben ser fabricadas en Norteamérica, una cifra mucho mayor y más exigente que la del TLCAN, que solicita un 62.5%. Además, se exige a las industrias mexicanas relacionadas que paguen buenos salarios a sus empleados, se trata de la gran cláusula que incomodó al gobierno mexicano y que se negaban a aceptar. Esta petición la hacía Canadá, sorprendidos por la precaria situación salarial de los obreros mexicanos.