Marko Cortés es el nuevo presidente del PAN, promete no ser como Anaya

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Para miles de panistas repartidos por el país, la tragedia que los embarga tiene nombre y apellido: Ricardo Anaya. Después de meses de conflictos internos, divisiones, dedazos y un menosprecio total a la militancia, los panistas salieron a escoger a su nuevo presidente para reordenar a la fuerza política conservadora y, al mismo tiempo, intentar salvar su imagen para las elecciones que se vienen en dos años. 

La oferta estuvo limitada, y es que no muchos se apuntan para dirigir al segundo partido político más fuerte de México pero también una de las fuerzas más golpeadas. Dentro hay un rompimiento total que derivó en dos bloques bien definidos: los seguidores de Marko Cortés y los más conservadores que prefieren Manuel Morin. Por lo tanto, fueron más de 280 militantes panistas los que elijieron a Marko Cortés como su nuevo presidente. Para generar una votación amplia, se han instalado más de 1,500 casillas por todo el país.

El partido conservador tuvo una pésima decisión al aliarse con el izquierdista PRD para intentar debilitar a López Obrador, ahora futuro presidente de México. La estrategia dolorosa para los panistas de antaño fue orquestada por un joven queretano, poco carismático y fanático del yoga. Ricardo Anaya llegó a la presidencia panista y desde que su nombre figuró junto a este título, realizó todas las acciones posibles para ensartarse en la elección presidencial. Para los militantes, su imposición en el cargo fue el golpe que más quebró al partido. Por lo tanto, esperan que Cortés, michoacano también como Felipe Calderón, sea el hombre que logre reparar esa herida que mantienen desde julio pasado. 

Ahora, Marko Cortés promete revitalizar al panismo mexicano desde abajo. Con tendencia más cercanas a los anayistas, el michoacano promete gobernar el partido católico por excelencia, ahora sí con miras a respetar la opinión de los militantes. El michoacano ya ha sido criticado por Felipe Calderón, el expresidente panista que mantenía un fuerte poder en el partido. El hombre sin pensión asegura que Cortés solamente arrastraría la misma imposición que Ricardo Anaya, por lo que llamó a votar en favor de Gómez Morin. Para defender su próximo liderazgo, Marko Cortés asegura que defenderá al partido y nuevamente lo hará protagonista en las elecciones que se vienen el próximo año. Además, resaltó que ya en Acción Nacional ya trabajan para hacerse con la polémica alcaldía de Monterrey, cancelada a última hora. 

El otro candidato que quiso acceder a la presidencia panista es familiar directo de los creadores de Acción Nacional. Morin llegó solamente con favoritismo entre los militantes más grandes, debido a su cercanía con la ideología que dio origen al partido conservador en los años treinta del siglo pasado. Recordemos que el panismo se fragmentó con la renuncia de Margarita Zavala, a quienes muchos militantes veían como la mejor contendiente presidencial para dar batalla a Morena, la fórmula que les ganó de forma aplastante el primero de julio. Con una victoria contundente del 79% de los votos, Cortés pretende dar una imagen de unidad en un partido que ya enfrenta polémica, después de que Morin asegurara que hubo fraude en el conteo. 

Para dejar en claro los problemas que enfrenta el panismo, Felipe Calderón renunció a Acción Nacional esta tarde y prometió que creará un nuevo partido ultracatólico para dar batalla en las próximas elecciones. Lo cierto es que este grupo político que promete el expresidente podría ser una traba para el propio PAN, ya que muchos militantes podrían abandonar al partido conservador para unirse a lo que sea que trame Calderón y su esposa. Además, muchos calderonistas no toleran a Marko Cortés, al considerarlo un hombre más cercano a los deseos cupulares de su aliado el PRI. 

Después de una severa derrota electoral, los panistas solamente pudieron ganar en Guanajuato, mantienen poder en Querétaro y Chihuahua, y se analiza aún si ganaron en Puebla, el estado ultraconservador en donde el matrimonio Moreno Valle pretende dominar durante seis años más, acusados de fraude electoral. Acusaciones de trabajar en conjunto con el PRI, el famoso prianismo, y escándalos constantes de corrupción y tráfico de influencias mantienen quebrado a un partido que gobernó durante doce años al país. Cortés promete lograr un partido unido para las elecciones del 2021 y para retomar la presidencia en 2024, después de que el PRI y Morena les quitaran las posibilidades de controlar al país.