Ocho países de latinoamérica se unen para apoyar a los migrantes de Venezuela

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Mientras México ha dejado ver su lado más intolerante en contra del éxodo centroamericano que atraviesa el país, ocho nacional del sur continental levantan la mano para ayudar a otros migrantes, los venezolanos. En Tijuana, ya se organizan entre gobierno y grupos de ciudadanos aporofóbicos para insultar y exigir que los centroamericanos de la caravana regresen a su país de origen. Al mismo tiempo, a México también llegan centenas de migrantes venezolanos que se resguardan principalmente en Querétaro.

Ante estas dos realidades, centro y latinoamérica han dejado ver lo peor y lo mejor de su gente, pero también de sus gobiernos. Mientras el presidente Enrique Peña Nieto y el alcalde de Tijuana responden con trampas para evitar el paso de los migrantes centroamericanos, los líderes políticos de Argentina, Colombia, Chile, Paraguay, Perú, Costa Rica, Uruguay y Ecuador ya dejan ver sus intenciones de apoyo al pueblo venezolano que abandona su país ante la crisis.

Esta alianza de ocho naciones del sur americano impone una visión de apoyo internacional que gobiernos como México, Estados Unidos y Brasil han ignorado recientemente, incluso han repudiado el avance masivo de las caravanas. La realidad es que en Venezuela un tercio de su población está abandonando el país debido a la crisis económica y social del gobierno de Maduro. Este éxodo masivo ha llamado a una nueva reunión de naciones sudamericana para ver qué hacer con la fuga de ciudadanos.

La respuesta pudo haber seguido la tendencia de Trump y Peña Nieto, pero los presidentes de estos países aseguraron que se tomarán medidas necesarias para permitir el ingreso de familias venezolanas a su territorio. Este grupo está liderado por Ecuador, el país que más promete abrirse a la ayuda internacional con el pueblo de Venezuela. La reunión de emergencia para tratar esta temática convocó a las naciones que más viven la llegada masiva de venezolanos a sus territorios, particularmente Colombia.

Con esta decisión, el continente se divide respecto al tema migrante. La realidad es que a diario salen cientos de personas de países como Venezuela, Guatemala, El Salvador y Honduras; la intención de todas ellas es huir de los graves problemas de violencia, laborales y políticos. México ha vista pasar tanto solo este año a más de siete éxodos centroamericanos que atraviesan el largo país para llegar a Estados Unidos. En su camino han encontrado todas las trabas del gobierno mexicano que opera como filtro migrante para Estados Unidos.

En el caso de los venezolanos, el éxodo se da de igual manera hacia naciones como Brasil y Colombia, aunque se sabe que ya hay venezolanos en cada nación de Sudamérica que huyeron de su país después de la crisis social, política y financiera del gobierno de izquierda de Nicolás Maduro. Además de México y Estados Unidos, naciones como Bolivia y República Dominicana no quieren tocar el tema de la crisis migrante. En varios ocasiones se han ausentado o excusado para firmar tratados de apoyo ante la avanzada venezolana.