Hoy muere la reforma educativa, un proyecto fallido de 81 mil millones

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El gobierno de Enrique Peña Nieto contaba con un maestro en estudios latinoamericanos que quería cambiar radicalmente la educación en México. Aurelio Nuño llegó a la secretaría de educación con la idea de dar un cambio radical a las organizaciones magisteriales y al formato educativo que los niños mexicanos estaban por aprender. Le llamó reforma educativa y formaba parte del pack de reformas del presidente mexiquense.

Después de seis años, la reforma educativa se transformó más en una reforma laboral que un un verdadero cambio en el aprendizaje de los estudiantes mexicanos. Con la derrota electoral del PRI en julio pasado, la reforma educativa fue sepultada en el discurso y el día de hoy tendrá sus últimas horas de vida. Para lograr imponer este objetivo de Aurelio Nuño, se invirtieron más de 81 mil millones de pesos, mucho de este monto dedicada a darle publicidad al proyecto.

Hoy termina la reforma educativa y los números no dejan ver un gran impacto en la forma en la que se enseña y se aprende en México. La ley atacó de lleno a organismos magisteriales en el país, además de imponer evaluaciones docentes en donde se castigaba cualquier señal de inconformidad. El objetivo de Aurelio Nuño apenas se pudo materializar en el año escolar en curso, cuando se modificó el plan de materias y la forma en la que se imparten. El gusto le duró menos de un año.

López Obrador prometió desde la campaña presidencial tumbar por completo este proyecto y cuando fue anunciado presidente insistió en que se cancelará la reforma educativa a partir de este primero de diciembre. El tabasqueño tomará el poder instaurando el primer gobierno de izquierda en México y parece que no hay cabida para los deseos de Aurelio Nuño en el futuro educativo del país. El presupuesto usado para insertar la reforma educativa hubiera alcanzado para mantener a la UNAM durante dos años.

Incluso se critica desde el inicio que buena parte de los 81 mil millones de pesos gastados en este proyecto educativo-laboral fueron a parar a spots en televisión, anuncios en radio, banners en sitios web, publicidad impresa, entre otras actividades de propaganda. Con evaluaciones docentes blindadas por policías, marchas magisteriales que desquiciaron varias capitales del país y un gobierno que no se abrió al diálogo con los maestros, la reforma educativa despidió a los educadores que más criticaron el proyecto.

El gobierno del tabasqueño tendrá a Cuauhtémoc Moctezuma como encargado de la educación mexicana. El empresario ya aseguró que sus primeras acciones serán tumbar por completo la reforma educativa y regresar sus puestos de trabajo a los docentes que fueron afectados por esta iniciativa priista. Aurelio Nuño abogó por mantener su proyecto cuando se hizo coordinador del candidato del PRI a la presidencia. En sus discursos, Antonio Meade prometía continuar con la reforma educativa, lo que incluía miles de millones de pesos extra.

Para dar la apariencia de progreso, el gobierno mexicano le dio a Nuño 5 mil millones de pesos de inmediato, todo esto con el objetivo de comprar equipo de cómputo, tablets y la creación de aulas tecnológicas para presumir avances inmediatos en el sistema educativo. El derroche duró poco, ya que a mitad de sexenio se frenaron estos programas. Además, se destinaron 74 mil millones de pesos para acelerar otros proyectos como el de “convivencia escolar”, las evaluaciones docentes y las capacitaciones para realizar las pruebas.

La gran crítica a la estrategia educativa de Peña Nieto y Aurelio Núñez es que dedicaron casi el total del presupuesto para evaluar a los maestros en lugar de capacitarlos o incrementar sus habilidades pedagógicas. Desde la presidencia se consideró mucho más viable promocionar la reforma educativa hasta que quedara implementada que buscar un diálogo con los maestros para mejorar sus condiciones laborales y profesionales. Todo esto puede entenderse como un ejemplo de que no sabía realmente como implementar los deseos de Nuño.

Al menos 8 mil millones de pesos fueron destinados de lleno a promocionar la reforma educativa en todos los medios posibles. Todos recordamos los spots de radio, los carteles impresos, los comerciales en televisión y las constantes menciones del proyecto por parte de Enrique Peña Nieto en sus discursos para alabar la reforma educativa. Lo mismo sucedía con Aurelio Nuño, que aprovechaba cualquier momento al micrófono para desprestigiar a los sindicatos educativos que no estaban de acuerdo con su reforma laboral. El sindicato alineado, el SNTE, recibió más de 3 mil millones de pesos para insertar la reforma educativa en sus agremiados.