Suprema Corte revoca caso histórico de impunidad

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El caso de Yarold Christian Leyte Quintanar será recordado por su trascendencia histórica, ya que se trata de un amparo que por primera vez, y tras cuatro años de batalla legal, revoca la sentencia condenatoria y ordena a un juez que revise si las pruebas que ya existen (entre ellas peritajes que certifican las lesiones que sufrió Yarold tras ser detenido) acreditan la tortura.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió revocar su sentencia, que es de 32 años de prisión, impuesta por el homicidio de la ejecutiva del banco “Compartamos”, María Teresa González González, crimen ocurrido en 2012, en Tuxpan, Veracruz. Unos días después del asesinato, policías judiciales detuvieron a Yarold, quien fue exhibido en los medios como “el asesino de Valle Alto”.
La suspensión se dio tras concluir que los jueces a cargo del juicio ignoraron que la confesión incriminatoria del procesado, en la que se sostenía todo el caso, pudo haberse obtenido bajo tortura física y psicológica.

La decisión de la Primera Sala de la Corte no significa la libertad en automático para Yarold, sin embargo, condena que ni siquiera se ordenara que se iniciara una investigación de la tortura denunciada por el proceso; también considera incorrecta la decisión de un Tribunal Federal, que al analizar por segunda vez el caso, minimizó la confesión incriminatoria y ratificó su sentencia condenatoria.

DATOS DE LA IMPUNIDAD

Se sabe que en México la impunidad reina con ley ciega, los casos donde los acusados no son los verdaderos homicidas sino víctimas incriminadas y fabricadas para ser chivos expiatorios, condena a cifras abrumadoras cuando se habla de impartición de justicia, únicamente en 5 de cada 100 homicidios el autor del crimen es procesado y sentenciado en México.

A esto se suman las múltiple contaminaciones de escenas del crimen, el mal proceso de las pruebas, la falta de coordinación entre los ministerios públicos, los peritos y los investigadores; las presiones o sobornos que recibe los jueces o los malos abogados de oficio, condenando la impartición de justicia de forma dramática.

La prueba central del Ministerio Público en contra de Yarold fue su supuesta confesión, en la que él dice que mató a González accidentalmente dentro de su casa, pues forcejeó con ella luego de que lo buscó para cobrar un adeudo que él tenía con el banco.

LO QUE SUCEDIÓ
La versión asentada en la investigación dice que para no pagar 30 mil pesos al banco “Compartamos”, Yarold asesinó el 28 de febrero de 2012 en el interior de su casa a María Teresa González González. Cruzó la calle arrastrando el cuerpo de la empleada de la compañía, hasta la vivienda abandonada frente a la suya, en el fraccionamiento Valle Alto de Veracruz.

Tal fue la confesión de Yarold obtenida el 14 de marzo de 2012, en una hora que no fue consignada en el expediente; el mismo documento establece que en 20 minutos se le practicó un examen médico y se inspeccionó su hogar para recoger evidencias.

Peritos de la entonces Procuraduría General de Justicia (ahora Fiscalía General del Estado) y un perito independiente, documentaron inconsistencias entre la confesión de Yarold y las pruebas recabadas en la investigación, entre ellas, la inexistencia de un rastro de sangre entre ambas casas; y la declaración del gerente del banco, donde consta que Yarold Christian nunca fue cliente de la institución.

La madre de Yarold recuerda cómo lo detuvieron los policías que llegaron a su casa:
“Lo empiezan a ahogar, lo enderezan, le comienzan a dar descargas eléctricas… aun así el seguía sin confesar así que cortan un arma, se la ponen en la cabeza y le dicen que lo van a matar. Mi hijo pese a todo eso sigue diciendo que él no sabe de qué homicidio le hablan ni conoce a la víctima, y es cuando de repente le dicen que va a confesar porque va a confesar, entonces lo levantan del cabello, lo ponen en una reja y escucha a su esposa llorando, y le dicen que si no confiesa van a matar a su esposa y a uno de sus hijos… es cuando él acepta firmar la declaración que ya le habían preparado…”

PESE A TODO
La resolución de la Primera Sala de la Corte dejó finalmente sin efecto la sentencia de 32 años de prisión que se había dictado a Yarold. No obstante, esto no significa todavía que el joven pueda recuperar su libertad.

Lo que los ministros ordenaron es que el caso regrese a los jueces pero con la orden de que se analice si la evidencia que ya existe es suficiente para acreditar la tortura que sufrió el procesado y, de ser así, se declare ilegal tanto su confesión como toda evidencia ligada a ella; si no hay evidencia suficiente para acreditar la tortura, la Corte ordenó se aplique el protocolo de Estambul, para certificar si Yarold fue sometido a maltratos.

El abogado de Yarold, Guadalupe Salmones Gabriel, opinó: “Yarold ya lleva casi 7 años en prisión y todavía tendrá que esperar ya que, por ejemplo, el sistema judicial en Veracruz no tiene personal certificado que aplique el protocolo de Estambul, entonces se tendrá que esperar el apoyo de la Comisión estatal de Derechos Humanos que tampoco tiene ese personal, entonces habrá que pedirle a nivel nacional. Es decir, esto es un proceso engorroso debido a que el sistema de impartición de justicia en México no es expedito”, dijo Salmones.

Pese a esta situación el abogado está convencido de que la libertad de Yarold es cuestión de tiempo, no solo por el hecho de que la tortura que sufrió es plenamente verificable, sino porque este caso ha carecido de los mínimos elementos de prueba desde el inicio.