El PRD está en crisis por la candidatura de AMLO en 2012, dice su líder

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Después de un duro golpe electoral, en el PRD aún no saben por qué los votantes mexicanos los castigaron de manera tan drástica. Entre las posibles hipótesis se ha acusado a la alta división interna del partido, a su alianza imposible con el partido conservador, a la corrupción de varios de sus miembros, entre otros. Lo cierto es que más allá de los resultados electorales, el perredismo se enfrenta a un crisis económica histórica.

Para rematar la polémica dentro del partido amarillo, su actual presidente asegura que la megadeuda que su fuerza política mantiene es gracias a los excesos de campaña de Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño que ganó la presidencia hace unos meses con su partido, Morena, fue el gran candidato del perredismo en el 2006 y el 2012. Para Manuel Granados, el presidente del PRD, desde la intención presidencial de Obrador hace seis años se vienen arrastrando grandes deudas.

Este ataque directo al tabasqueño es también una crítica del perredismo ante el borrón y cuenta nueva que hizo Obrador en 2014, al renunciar al sol azteca y crear su fuerza política que ahora domina en los tres poderes de la unión. Con Morena, López Obrador ha logrado lo que el PRD no pudo durante décadas. No solamente lograron tumbar al PRI del poder, también aplastaron a otras fuerzas tradicionales como Acción Nacional y el propio perredismo, que perdió el control de la Ciudad de México.

Antes de estas declaraciones, en el PRD aseguraban que la mayoría de la deudas que enfrentan como partido eran resultado de las altas y constantes multas que les imponía el INE. Además, aseguraron que con los resultados electorales del primero de julio, su presupuesto nacional como partido se reduciría drásticamente. Gracias a esta pérdida de poder y presupuesto, en el perredismo ya están liquidando a trabajadores y aplicando austeridad ante la falta de dinero para pagar la renta de algunos edificios en donde tenían oficinas.

Pero el golpe más duro en el PRD se llevó a cabo en la capital mexicana. Después de décadas controlando la jefatura de gobierno, la administración de Miguel Ángel Mancera generó una impopularidad total que derivó en la derrota total de Alejandra Barrales, perredista, ante la morenista Claudia Sheinbaum. Además, se perdieron delegaciones claves en donde el PRD mantenía poder burocrático que no pensaban perder tan rápido.

Granados asegura que si bien se han adquirido nuevas deudas como partido, desde la candidatura de Obrador en el 2012, en donde terminó en segundo lugar después de una aplastante campaña mediática del mexiquense Enrique Peña Nieto. Para el perredismo nacional, el tabasqueño rebasó los gastos de campaña hasta por 127 millones de pesos. La sorpresa es la queja del partido seis años después, cuando después de la derrota ante el PRI pudieron haber reclamado el presunto abuso del tabasqueño en el presupuesto.

Además, en la repartición de responsabilidades sobre la crisis financiera del PRD (de hasta 900 millones de pesos), Granados también mencionó que el partido ha perdido fondos gracias a la traición de varios experredistas que brincaron a Morena en masa. Con esto, asegura, se debilitó la imagen del partido y también se generaron ataques desde el partido guinda, con los experredistas liderando la crítica. Lo cierto es que Ricardo Anaya, el candidato del PRD a la presidencia, no le agradó ni a los perredistas ni a las personas que estaban en contra de Obrador y Meade, sus rivales más cercanos.