Jair Bolsonaro será el nuevo presidente de ultraderecha en Brasil

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La izquierda brasileña ha quedado tremendamente golpeada este domingo, después de que su candidato Fernando Haddad arañara apenas el 44% de la votación del país más importante de latinoamérica. En un triunfo sólido se ha declarado provisionalmente como nuevo presidente a Jair Bolsonaro, un exsoldado conservador y apasionado de la intolerancia.

Después de una campaña totalmente atropellada para la izquierda carioca, el candidato favorito, Lula da Silva, fue encontrado culpable por un caso de corrupción que lo mantiene en prisión y lo sacó totalmente de la contienda presidencial. Para suplir al expresidente brasileño, su aliado Haddad intentó jalar la atención de los votantes de Lula, sin el carisma ni el historial del hombre encarcelado.

Con esto, Brasil deja atrás décadas de gobiernos de izquierda y abraza inmediatamente un gobierno de ultraderecha de corte militar, después de que Bolsonaro dejara claro desde sus puestos como legislador que lo suyo es la militarización del gobierno, la intolerancia a ciertos grupos como los transexuales y homosexuales, además de un gusto por preferir a las élites empresariales y sociales de un país sumido en conflictos sociales, inseguridad y violencia.

En una segunda vuelta que prometía resultados mucho más cerrados, Jair Bolsonaro ha sido declarado el nuevo presidente de Brasil. El ultraderecha promete un cambio radical en el país más grande de sudamérica, basado en el orden, la fuerza y un interés preciso por armar a los brasileños, además de lanzarse completamente en contra de la delincuencia. Bolsonaro es miembro del partido Social Liberal, de corte militarizado y con fuertes tendencia religiosas.

Durante la campaña presidencial, la élite brasileña se lanzó a apoyar a Bolsonaro. Incluso el sector empresarial carioca se puso de su lado de inmediato. Con esto, el exmilitar aligeró su seguridad y fue atacado por un hombre que le clavó una navaja en el abdomen. El ataque cambió el curso de las presidenciales brasileñas y catapultó a Bolsonaro hasta la cima de las preferencias, bajo un discurso de combate al crimen que lo mandó de urgencias al hospital y puso en riesgo su vida.

Bolsonaro ha comentado que lo que Brasil necesita actualmente es una nueva forma de dictadura militar, por lo que su ascenso al poder podría significar un cambio radical en la administración de justicia en un país sumido en la pobreza y la inseguridad. “Todos juntos vamos a cambiar el destino de Brasil”, comentó un Bolsonaro sonriente, después del conteo del 99% de los votos cariocas. Recordemos que el exmilitar prometió no reconocer su derrota, en caso de que Haddad se impusiera en la elección.

Para rematar, Bolsonaro dejó en claro que si victoria frena el avance de la izquierda en América Latina, después de la derrota de esta ideología en Colombia, Argentina y ahora Brasil. “No podemos seguir coqueteando con el socialismo, con el comunismo, el populismo o el extremismo de izquierda”, dijo, rematando en contra de Haddad y da Silva, que aún cuentan con el 44% de los votos brasileños.

Lo cierto es que estos resultados son un castigo para la izquierda brasileña, después de años de gobiernos acompañados de escándalos de corrupción. El último golpe que había recibido el partido de los Trabajadores era el arresto de Lula da Silva y ahora, con la derrota de Haddad, parece que la izquierda carioca se debilita por completo.

La victoria de la izquierda en Brasil era crucial para esta ideología política, después de que en México ganara López Obrador, que será el primero presidente de izquierda en este país y que podría consolidarlos de nuevo en el continente americano. Con el triunfo de Bolsonaro, por el contrario, se hace más fuerte la derecha ultraconservadora que encabeza Mauricio Macri, Donald Trump e Iván Duque, en Colombia.