Los gobernadores por donde pasará el Tren Maya abrazan el proyecto

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Todo presidente mexicano tiene la tendencia de amarrarse a un mega proyecto durante su gobierno. Fox impulsó su seguro popular, Calderón una guerra nacional y Enrique Peña Nieto inició tarde su nuevo aeropuerto capitalino. Ahora, el nuevo gobierno de izquierda de López Obrador quiere iniciar desde el primer día con un enorme tren turístico que reactive la economía en el sur del país.

Durante algunos spots y mítines del tabasqueño se alcanzaba a estructurar la idea de que en el sur centraría sus esfuerzos políticos. Ahora que será el futuro presidente de México, Obrador ya tiene de su lado a todos los gobernadores por donde habrá de pasar su tren turístico. La idea del tabasqueño es la de destinar recursos al sur, una zona en donde ha golpeado con todo la corrupción, la pobreza, el crimen organizado y el daño ecológico de mineras extranjeras. A excepción de Cancún y Mérida, pocos turistas enfocaban sus ánimos al sur mexicano.

Después de una reunión con el músculo político sureño, Obrador ha logrado, a pocos meses de entrar en funciones, reunir todo el respaldo para que su proyecto inicie de inmediato. Y es que la negativa del gobernador de alguno de los estados de Campeche, Yucatán, Quintana Roo o Chiapas pondría en duda la continuidad de la obra. Pero, liderados por Manuel Velasco, los gobernadores se unen para decirle que sí a López Obrador.

Morena temía una postura negativa por parte de Alejandro Moreno, el gobernador priista de Campeche que antes ya había declarado su ruptura con el próximo presidente. Durante las campañas presidenciales, “Alito” aseguraba que solamente atendería al presidente si su partido ganaba las elecciones. Ahora que Obrador fue electo presidente, los ataques del gobernador de Campeche han bajado al punto de que declaró su completo apoyo al Tren Maya.

La obra magna del obradorismo promete crear un recorrido turístico que habrá de reactivar la economía en el sur del país y elevar los ingresos de las arcas nacionales al captar la atención de los turistas nacional pero sobretodo extranjeros. El proyecto ferroviario habrá de atravesar sitios populares para el turismo local, zonas arqueológicas y pueblos indígenas de la zona para acercarles las ganancias económicas del turismo. El costo final sería de hasta 150 mil millones de pesos, con inversión privada y pública

Como resultado de la insistencia del tabasqueño con el proyecto, varias voces denuncian el daño ecológico que podría generarse con la construcción. Para López Obrador, todo está bien medido y no habrá ningún daño. Incluso el morenista salió a decir públicamente que el 80% de la población del sur mexicano está de acuerdo en el inicio inmediato del proyecto. Esta carta será decisiva durante el gobierno del tabasqueño, que ha apostado todo a la refinería mexicana de petróleo y al tren maya con fines turísticos. Esto, aunado a su plan anticorrupción, serían sus grandes pruebas a futuro.

Serán entonces 1,500 kilómetros de vía los que recorrerá el famoso Tren Maya y estaría terminado “a más tardar en cuatro años”, comenta Obrador, es decir, para 2022. Este año coincide con la culminación de la primera etapa del nuevo aeropuerto capitalino, la obra que Enrique Peña mantiene vigente a pesar de las amenazas de los morenistas por cancelar su construcción.