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El fracaso del Sistema Metropolitano Aeroportuario

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Con la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en centro de la opinión pública, salen a la luz nuevos datos sobre el estado de la infraestructura aeroportuaria en México, prueba de ello es que del periodo que va de 2004 a 2012, gobernado por administraciones panistas, cinco aeropuertos del centro del país fueron ampliados y modernizados con el objetivo de crear el Sistema Metropolitano Aeroportuario (SMA), que le quitaría la carga aérea a la Ciudad de México. Hoy, cuatro de ellos operan muy por debajo de su capacidad.

El increíble aumento de pasajeros en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez coincide con la terrible caída de operaciones de otros cuatro aeropuertos que fueron remodelados y ampliados entre 2004 y 2012, y que, junto con la Terminal 2 formaban parte del plan para crear el SMA, mismo que habría debido dar salida al tráfico aéreo de la Ciudad de México.

El plan incluía a los aeropuertos de Toluca, Cuernavaca, Puebla y Querétaro, que junto con la Terminal 2, inaugurada en 2008, podrían movilizar a poco más de 10 millones de pasajeros al año. Los mismos 10 millones, por cierto, que hoy le sobran al Benito Juárez, ya que con sus dos terminales tienen una capacidad para transportar a 34 millones personas cada año y está transportando a más de 44 millones de pasajeros.

El proyecto, que comenzó a operarse en 2003, después de la cancelación del plan de Texcoco, iba viento en popa. Entre 2006 y 2008, los aeropuertos cercanos a la ciudad de México comenzaron a crecer. El aeropuerto de Toluca, donde las nacientes líneas Volaris e Interjet daban servicio, casi duplicó sus operaciones.

Pero ambas aerolíneas movieron sus operaciones al aeropuerto de la Ciudad de México. En 2008, Interjet compró los espacios de vuelo, o “slots”, de Aerocalifornia en la ciudad de México. Y un par de años después, tras la quiebra de Mexicana de aviación (en 2010) ambas líneas ocuparon los slots de Mexicana y abandonaron, casi completamente, el aeropuerto de Toluca.

El plan del SMA implicaba “desconcentrar vuelos de los aeropuertos cercanos al AICM y descentralizar vuelos a los principales aeropuertos del país, ampliar el AICM y crear la infraestructura de los otros aeropuertos del sistema”, indica el estudio elaborado por la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres.

En el estudio se contemplaba la remodelación de los aeropuertos de Toluca, Puebla, Cuernavaca y Querétaro, como “aeropuertos complementarios”, y el desarrollo de “aeropuertos distribuidores del tráfico aéreo” (hubs) con los aeropuertos de Cancún, Guadalajara, Monterrey y Tijuana. El objetivo, que no se ha cumplido, fue atender una demanda máxima, en todo el sistema, de 65 millones de pasajeros en 30 años.

Sin embargo, aunque se realizaron las remodelaciones y ampliaciones de los cinco aeropuertos centrales, incluida la Terminal 2 del Aeropuerto internacional Benito Juárez, con una inversión de 10 mil millones de pesos, los cuatro aeropuertos complementarios operan a una mínima capacidad. Sus salas lucen vacías y apenas se mueven algunos vuelos al día, en muchos casos son vuelos privados.

Según los datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, los aeropuertos de Toluca, Cuernavaca, Querétaro y Puebla transportaron en 2017, entre todos, a 2 millones de pasajeros. Es decir, la quinta parte de su capacidad, mientras que el aeropuerto de la Ciudad de México recibió a 44 millones de pasajeros, lo que significa una operación del 130 por ciento de su capacidad.

En el caso de Toluca y Cuernavaca, la operación es mínima, no llega ni al 10 por ciento de su capacidad, lo que revela el rotundo fracaso del llamado Sistema Metropolitano Aeroportuario.