Según politólogos, corrupción y complicidad mantienen en activo a gente como Eruviel Ávila

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Una investigación realizada por el portal SinEmbargo.mx reveló que desde el punto de vista de los politólogos, las redes de corrupción y complicidad entre políticos mantienen en activo a personajes como Eruviel Ávila y Miguel Ángel Osorio Chong.

De acuerdo con la publicación, el sistema político mexicano funciona a través de “cubrirse las espaldas entre políticos y funcionarios” para salir airosos de escándalos de corrupción y gestiones fracasadas. Esto garantiza que dichos “servidores públicos” puedan vivir del erario público por mucho tiempo, mientras reciben apoyo de sus compañeros.

Forman redes políticas. Cada uno de los funcionarios es parte de una red que brinda apoyo mutuo y reciprocidad. Cuando uno cae en desgracia otro miembro de la red lo protege o reincorpora”, aseguró Eduardo Bojórquez, director de la organización Transparencia Mexicana al citado medio.

La publicación hace alusión a que este tipo de medidas permiten que personajes como Ávila, quien durante su gobierno dejó al Estado de México en una severa crisis humanitaria y Miguel Ángel Osorio Chong, quien también es cuestionado por su proceder en la Secretaría de Gobernación (Segob), ocupen ahora cargos importantes en el Senado.

Corrupción = impunidad

Según la investigación, en México se avanzó mucho en el tema de transparencia; sin embargo, la rendición de cuentas para los malos funcionarios públicos es nula porque no existen instituciones autónomas fuertes para investigarlos y castigarlos. Esto, además de que la clase política no está acostumbrada a explicarle a los ciudadanos cómo y con base en qué realizan sus decisiones cotidianas.

Explicar cómo toman decisiones aún les resulta incómodo. El cuestionamiento a la clase política es una de las funciones primordiales de la sociedad civil. Si conocemos del desempeño negativo de un funcionario, pero no hay consecuencias, entonces premiamos y reproducimos la impunidad. Transparencia sin consecuencias es impunidad”, afirmó Bojórquez.

De acuerdo con el especialista en transparencia, casos como los de Ávila y Osorio son una muestra clara de las redes de complicidad políticas, las cuales impiden tener las sanciones correspondientes por los malos manejos.

En este sentido, Ana Cristina Ruelas, directora de Artículo 19, señaló al citado portal que “mientras no existan mecanismos para que los funcionarios públicos rindan cuentas sobre su actuar y se sancionen sus violaciones a la ley, se seguirá premiando la corrupción en México”.

Por su parte, Invonne Acuña Murillo, profesora del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, explicó que el sistema político funciona con la falta de rendición de cuentas. “Hay un pacto de impunidad: me cubres ahora y yo te cubro después. Esos son los pactos de impunidad difíciles de romper. Tenemos un enorme cinismo de la clase política, lo vemos con Javier Duarte, donde no solamente los premian, sino cuando los meten a la cárcel, los sacan sin regresar lo que se robaron”.

La complicidad nunca es sancionada

Entrevistada por Sinembargo.mx, Justine Dupuy, coordinadora del Programa de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción de Fundar Centro de Análisis e Investigación, dio a conocer tres elementos que componen la rendición de cuentas. Se trata de información, instituciones que exijan cuentas a los actores políticos y sanciones, los cuales actualmente no existen en el sistema político mexicano, por lo cual la complicidad nunca es sancionada.

De acuerdo con Dupuy  no existe un diseño institucional que permita las sanciones para los malos funcionarios, por lo cual el 95% de los casos de corrupción quedan impunes en nuestro país, ya que no se sancionan a quienes violan las leyes. “No existen consecuencias para las acciones que dan lugar a la corrupción y esto amerita que la corrupción se vaya incrementando, se repita y se vaya normalizando”, puntualizó Ruelas.

La cuestionada gestión de Chong

La gestión de Osorio Chong como secretario de Gobernación tuvo muchos altibajos, sobre todo en la parte de ignorar las peticiones de familiares de desaparecidos y víctimas de violencia. También fue cuestionado por la segunda fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”  y por la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos (Ayotzinapa) en Iguala, Guerrero en septiembre de 2014. Esto aunado a otras acusaciones severas que tuvo durante su gestión como Gobernador del estado de Hidalgo, cuestionada incluso por nexos con grupos de delincuencia organizada, acusación de la cual fue exonerado en 2011 y que sin embargo suma más puntos negativos al senador.

Ávila y la violencia en Edomex

El caso de Eruviel Ávila Villegas, ex Gobernador del Estado de México, es muy particular, pues a su salida, la entidad dejó al descubierto la oscura travesía por la que venía atravesando durante los últimos años. Feminicidioscrimen y violencia son los tres fantasmas que actualmente asedian al Estado de México; los cuales no parecen haber dañado la reputación de Ávila, quien ahora preside la Comisión de Marina en el Senado, pese a que no pudo resolver la crisis de seguridad en su estado.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) 2011, el año en el que llegó Eruviel Ávila al Gobierno del Estado de México, cerró con mil 512 carpetas de investigación por homicidio doloso, 103 secuestros, cero extorsiones, 21 mil 230 casos de robo de vehículo con violencia y 25 mil 529 de robo de vehículo sin violencia.

Seis años después, al cierre del primer semestre de 2017, la entidad acumulaba mil 174 homicidios dolosos –casi equiparable a total cometidos en 2011–101 casos de secuestro, 588 extorsiones, 15 mil 227 casos de robo de vehículo con violencia y 10 mil 943 de robo de vehículo sin violencia.

Lee la investigación completa en SinEmbargo.mx