Las consultas populares son un éxito y están cambiando la vida en Irlanda

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A pocos gobiernos en la actualidad les gustaría someter sus decisiones más polémicas al voto popular. En tiempos neoliberales, es costumbre que la sociedad se dedique solamente a votar en elecciones oficiales y no más. Para México y muchos países del continente americano, la consulta popular puede parecer un acto de desconfianza, ilegalidad e incluso una pérdida de tiempo.

Pero hay un país en Europa que ha encontrado en las consultas populares (o referéndum) la forma ideal de ejercer políticas públicas en pleno acuerdo con la opinión de sus gobernados. En Irlanda cada año se han tocado temas delicados a través de esta forma de votación y los resultados han generado cambios profundos a la legislación nacional. Desde la legalización del aborto, pasando por el matrimonio igualitario, hasta la despenalización de la blasfemia, Irlanda está dejando en claro que consultar al pueblo no es una mala idea.

Los irlandeses salieron a votar este fin de semana para dejar en claro que la tradición ultracatólica de la nación no debe imponerse a la ley. La pregunta para los irlandeses fue si debería seguir considerándose a la blasfemia como un delito o si debería de generarse libertad de expresión. Recordemos que este país de amplia tradición religiosa no permitía legalmente que una persona lanzara sentencias en contra de la iglesia católica irlandes

Las penas por blasfemar en contra de la iglesia más sólida en Irlanda iban desde censuras hasta multas por 25 mil euros. Todo esto quedó fijado como delito en el año 2010, en donde un gobierno fuertemente católico intentó acallar a las voces críticas. Para la ley irlandesa, la blasfemia es una expresión “tremendamente abusiva o insultante en relación a una materia tenida como sagrada por cualquier religión, que cause indignación en un sustancioso número de seguidores de esa religión”.

Para frenar este castigo, la comunidad atea en Irlanda se organizó durante años para permitir que se hundiera esta ley totalmente religiosa que limitaba la libertad de expresión en un país sumido en escándalos de abuso sexual por parte de sacerdotes católicos. Esta tragedia fue ocultada y minimizada por las autoridades eclesiásticas, incluso por algunos gobiernos irlandeses. Por lo tanto, los críticos de esta nación europea consideraban absurda la vigencia de esta ley sobre la blasfemia, después de la descarada red de pederastía nacional

La consulta popular ha generado cambios polémicos en Europa. En años recientes, los británicos más conservadores aprovecharon las urnas para determinar que el Reino Unido, incluida Irlanda del Norte, salieran de la Unión Europea. La elección, tomada totalmente a través de un referéndum, ha metido en serios problemas al gobierno británico. En el caso irlandés, la consulta popular ha sido un arma para lograr cambios que los congresos no permiten.

En el tema del matrimonio igualitario, los irlandeses enfrentaban posturas del gobierno totalmente conservadoras. En 2015, después de que se preguntara a los ciudadanos si en Irlanda debería legalizarse la unión matrimonial entre parejas del mismo sexo, la respuesta fue contundente. Ganó el SÍ con un 62% de los irlandeses a favor, dando un giro a una propuesta que durante año se había evitado en los parlamentos nacionales. Lo mismo con el tema del aborto legal, en donde un contundente 66.4% permitió que las mujeres pudieran decidir sobre sus vientres, después de siglos de opresión católica.

En el mundo también ha habido resultados polémicos generados a través de consultas populares. En Colombia, por ejemplo, la población votó de forma cerrada y ganó el NO para lograr una paz con las guerrillas armas que han generado décadas de terror y muerte en el país. En otros casos como el mexicano, la situación es igual de apretada, entre personas que votan estos días por decidir en dónde se habrá de construir el nuevo aeropuerto internacional. 


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