La guerra contra el narco creó un boom de nuevos forenses en México

- Por

Están jóvenes y quieren ayudar al país desde uno de los bandos más descuidados por la justicia mexicana. Los servicios forenses nacionales están trabajando a marchas forzadas desde hace más de una década, mientras se apilan los cuerpos de víctimas de la guerra contra el narcotráfico que ha generado más dudas que soluciones. Ahora, doce años después de que iniciara el conflicto armado, una nueva generación de forenses quiere ayudar a su país desde la morgue.

Universidades mexicanas comentan que la matrícula para estudiar ciencias forenses se ha incrementado como nunca antes. Muchas de las causas las genera el clima de violencia en el que crecen los estudiantes. Ana Karen, estudiante, comenta que fue secuestrada en su camioneta y golpeada. El episodio se terminó cuando los ladrones no pudieron quitarle sus cosas y todo derivó en un intento por mejorar “el sistema judicial de mi país”, comenta, en entrevista para el diario español El País.

El sexenio de Enrique Peña Nieto ha visto cómo el país se convierte prácticamente en una fosa llena de cadáveres sin identificar. Pocas veces en el mundo el número de muertos rebasa al número de forenses. En el caso mexicano, la fotografía más trágica de lo que está pasando son los tráileres llenos de cadáveres que se encuentran repartidos en varios estados del país, después de que las morgues rebasaran su tope. Este es el panorama que los nuevos forenses quieren solucionar.

Pero el problema viene justo después de la graduación, cuando los jóvenes empiezan a tocar puertas y descubren que el trabajo forense en México está saturado y no hay vacantes para tanto egresado. Los nuevos médicos forenses enfrentan ambientes de trabajo saturados o servicios médicos forenses (Semefos) totalmente llenas y sin recursos suficientes para darles empleo. Durante este año, se han apilado 22 mil cadáveres y la mayoría están sin identificar.

El boom forense se ha realizado gracias a más de 300 escuelas en México que contemplan un programa completo de estudios para las ciencias forenses. Pero no es cosa fácil, las clases en estas instituciones están llenas de trabas. Hay que enseñar balística, peritaje, anatomía y otras asignaturas que requieren trabajo de campo, útiles costosos y situaciones de riesgo, como el ejemplo de los rifles que utilizan los profesores para las pruebas de balística. Las mensualidades para la carrera son de al menos 2,000 pesos mensuales.

Lo cierto es que no es difícil caminar por la calle y ver folletos de escuelas que ofrecen la carrera de forense. De repente toda una generación que ahora se gradúa mostró un interés inesperado en el estudio de lo que pasa después de un asesinato. Esto puede ser una consecuencia directa a la transformación del país después de doce años de guerra. En todo territorio sumido en la violencia, los esfuerzos clínicos y académicos por entender el fenómeno o combatirlo se elevan.

Pero tanta escuela también está generando forenses express. En un país que almacena tantos cadáveres, las plazas requieren a personas altamente capacitadas, en donde no todos logran ingresar. Un forense de la PGR llega a ganar más de 35 mil pesos mensuales. En el sector privado, y en casos especiales, un informe pericial puede costar entre 5 y 30 mil pesos. Pero la violencia en el país requiere de al menos cuatro mil forenses para lograr completar la tarea.

La mayoría de graduados ha encontrado empleo en el interior del país. La capital mexicana quedó agotada y es en las fiscalías estatales o municipales en donde los egresados empiezan a ejercer sus conocimientos. La constante guerra y violencia de los grupos criminales les ha dado empleo a cientos de forenses jóvenes que antes no se necesitaban. El país se ha convertido en un panteón enorme y apenas se soluciona el 1% de los delitos. Para avanzar, este boom de profesionales están listos para trabajar en un área que no todos se atreven.

Mira toda la información en esta investigación de El País.