Se repartieron 40 mil millones entre funcionarios y legisladores «por llegar temprano»

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Los excesos en San Lázaro han sido tan exagerados que se necesitan calculadoras para dar con la cantidad exacta de dinero derrochado. Desde bonos, choferes privados, autos de lujo, edecanes, viajes al extranjero, vales para restaurantes, seguros médicos privados, hasta galleras, dietas y regalos, entre otros, los diputados mexicanos han hecho de su labor un sinónimo de riqueza inmediata. El gran tema de dispendio nacional han sido los bonos.

Ser uno de los 500 diputados federales ha sido una meta para prácticamente cualquier mexicano que se dedica a la política, luego sigue el ambicioso camino a una senaduría. Y es que durante las legislaturas pasadas se entregaron bonos por prácticamente cualquier motivo. Estos estímulos económicos se repiten en dependencias de gobierno e instituciones educativas, sobretodo en puestos de secretarías de salud, educación y la polémica CFE.

En el caso de los bonos por puntualidad, llegar temprano al trabajo, como se le exige a cualquier trabajador mexicano, funcionarios, empleados federales y legisladores recibieron una suma total de más de 40,704 millones de pesos. Todo esto desde que entrara Enrique Peña Nieto al poder y hasta el año pasado.

La 63 legislatura, que terminó sus labores hace pocas semanas, disfrutó de estos bonos de puntualidad en montos repartidos cada semana mes, cada semestre e incluso cada año. El patrón se repite al verificar la nómina de trabajadores del IMSS, ISSSTE, la cámara de senadores, empleados del gobierno federal y el congreso de la unión, maestros con plaza en la SEP y empleados de la Comisión Federal de Electricidad. En total, el periódico El Universal detecta estos apoyos multimillonarios en al menos 40 secretarías mexicanas.

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La prestación por llegar temprano al área de trabajo es una constante en México. Se impulsó en un inicio para garantizar que los trabajadores iniciaran sus jornadas de trabajo de inmediato y a tiempo, pero con el pasar de los años, el estímulo se ha convertido en un botín sindical que no garantiza siempre un mejor desempeño. En la actualidad, cada año se han incrementado los presupuestos para esta prestación. En el 2013 se destinaron 7,342 millones de pesos para bonos de puntualidad y en el 2017 la cifra llegó hasta los 8,965 millones.

Recordemos que estos más de 40 mil millones de pesos son todo dinero público, es decir, impuestos que pagan los mexicanos. Son tres, además, las instituciones que más dinero dan a sus empleados por llegar temprano a su trabajo: el ISSSTE, la CFE y el IMSS. En los contratos colectivas de estas dependencias del gobierno queda claro que si se cumple de manera consecutiva con asistencias a tiempo, se darán días de estímulo a final del mes, semestre o año. El IMSS ha repartido la mayor parte, con 30,845 millones de pesos.

La CFE ha destinado 5,499 millones de pesos para pagar la prestación de puntualidad a sus millones de trabajadores repartidos por todo el mapa mexicano. En la secretaría de Educación Pública también se contemplan dos bonos por puntualidad para los maestros del país y el personal administrativo. Uno de ellos se entrega cada mes o el otro cada año, al final del ciclo escolar. Se otorgan, en el caso magisterial, 15 días de salario de regalo para quienes no tuvieron retardos ni faltas durante el año.

La crítica del resto de los trabajadores mexicanos sin este estímulo es que la puntualidad no debería premiarse, cuando es en esencia una responsabilidad de cada trabajador. Lo cierto es que en prácticamente cada secretaría del gobierno peñista se han repartido estos estímulos económicos. La secretaría de Economía 860 mil pesos a sus trabajadores puntuales en 2017. La Profeco repartió 1.8 millones de pesos en el mismo año, por el mismo concepto. Son solamente el Banco de México, Presidencia, la Segob y la CNDH quieren no entregar este regalo económico a sus trabajadores.

Mira toda la información en esta nota de El Universal.