Más de 90 barcos roban combustible a Pemex en sus plataformas

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Una investigación de la Secretaría de Marina (Semar) reveló que más de 90 barcos roban combustible a Pemex en sus plataformas, por lo que se encuentran bajo investigación, debido a presuntos vínculos con el crimen organizado.

De acuerdo con la dependencia, estos buques abastecedores y/o  pesqueros, trasiegan combustible con una organización precisa, pues cuentan con tripulaciones bien entrenadas que operan en las regiones de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.

Las cifras del robo de combustible

Un artículo publicado en el portal Animal Político, dio a conocer la investigación e indicó que el trasiego de combustible en el Golfo de México alcanza cifras en cada atraco de entre 600 mil a 800 mil litros de combustible robados, lo que equivale a 30 pipas.

Dicha investigación se une a otra realizada por la revista Newsweek en Español, que introdujo en las entrañas de la zona a un equipo de reporteros, donde operan los huachicoleros para conocer la historia y el modus operandi de esas organizaciones criminales.

Según Newsweek, en el Golfo de México existen 235 plataformas petroleras costa afuera; en torno a estas, hay una restricción mínima de distancia de 200 metros e incluso en algunos polígonos de hasta 49 kilómetros, es decir, distancia que ninguna embarcación debe rebasar.

Sin embargo, aunque dichos límites requieren la autorización de capitanía de puerto y Pemex, quienes supuestamente llevan una vigilancia en tiempo real sobre el Golfo de México, aun así se registran robos diariamente.

Aunque de acuerdo con información oficial, estas aguas son las más vigiladas en el país, pues velan patrullas de la Marina y algunas otras del Ejército con camuflaje y fuertemente armadas, esta vigilancia es relativa ya que, en esta zona es donde Pemex registra mayores pérdidas.

Pemex implicado en el robo de combustible

En este sentido, la Semar en su informe interno, el cual fue clasificado como confidencial y que se denomina como “Trasiego de combustible”, dice que el robo de combustible tiene el siguiente modus operandi:

Los buques o barcos pesqueros se mantienen escondidos en una zona cercana a los yacimientos denominada Isla de Lobos, cuyas condiciones climáticas y de suelo, permiten a los ladrones guarecerse tranquilos.

Ahí, de acuerdo con la publicación, los huachicoleros aguardan hasta que el propio personal de Pemex les indica el momento apropiado para entrar a los yacimientos, el cual es usualmente entre las 21:00 y 00:00, cuando la oscuridad ha caído por completo en el Golfo de México.

De esta forma, al amparo de la noche es que se realizan las maniobras de ordeña con mayor facilidad y es posible que ingresen los buques y barcos pesqueros para conectase a los ductos y llenarse de combustible.

Las investigaciones señalaron que aunque un atraco de este tipo dura entre seis a ocho días de travesía, dependiendo de las condiciones climatológicas, se ha vuelto un negocio tan redituable para los huachicoleros que cada semana, tienen barcos zarpando de ida y vuelta.

Finalmente, el negocio cierra tratando de ocultar las operaciones ilícitas, pues para encubrir sus cargas, los huachicoleros utilizan facturas apócrifas del SAT o clonadas de originales que les son entregadas por áreas contables de Pemex, aseguró Newsweek.

El negocio cierra, teniendo como destino final para el combustible, el mercado negro en Estados Unidos, Centroamérica y Sudamérica.

Ambas investigaciones dejan en claro toda la estructura humana, logística y técnica que los ordeñadores náuticos manejan en sus organizaciones criminales, las cuales aluden directamente a personal de Pemex, quien les brinda información clave.

De esta forma, personal de Pemex, armadores, compañías navieras, capitanes de barco, jefes de máquinas, tripulaciones expertas y carteles del crimen organizado participan en el robo de combustible, según Newsweek.

Vale mencionar que esta modalidad de robo tiene por lo menos 10 años de registrase continuamente y poco a poco se convirtió en una negocio bien estructurado, el cual podría complicarse en la siguiente administración, pues de acuerdo con Semar, la zona donde actualmente los huachicoleros se esconden o guardan sus motines, es donde López Obrador pretende construir la nueva refinería.

Lee la investigación completa en Animal Político