Red mexicana vende alimentos de pésima calidad a familias pobres de Venezuela

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El gran problema económico y social en Venezuela ha sido aprovechado por empresarios locales y extranjeros. Las condiciones de pobreza de millones de venezolanos han generado también un espacio para que hombres de negocios de otros países lucren con la falta de alimentos en la nación bolivariana. Ahora, la PGR ha logrado detectar una red de empresarios mexicanos que enviaban despensas de mala calidad hasta Venezuela.

Los nacionales no actuaron solos, para poder llevar alimentos de calidad inferior estaban ligados con personal venezolano que facilitaba el ingreso de los alimentos al país gobernado por la izquierda de Nicolás Maduro. Todo el tema está regido por las siglas CLAP. Se trata de un programa de los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción, que tienen como función principal distribuir despensas a miles de familias venezolanas con problemas económicos.

Recordemos que el gobierno de Maduro ha entrado en un conflicto permanente con varias naciones del continente, por lo que han sufrido crisis financieras y humanitarias. El resultado de los jaloneos de su gobierno ha dejado al país sumido en la pobreza, la ausencia de productos de la canasta básica y un éxodo masivo de venezolanos a otros países, como Brasil, Colombia e incluso México. Desde nuestra nación se generó una red para lucrar con estas despensas.

Pero el caso de los CLAP no es nuevo. Hace meses se detectó que muchas de estas despensas eran fabricadas en México y que los alimentos dentro eran de tan mala calidad que resultaba imposible para las familias venezolanas alimentarse con ellas. Un ejemplo, “la leche en polvo que contenían era de tan mala calidad, que un niño hubiera tenido que tomar 23 vasos para cubrir su necesidad diaria de calcio, proteínas y otros nutrientes”, comentamos en notas previas.

En este caso, eran autoridades mexicanas las responsables de entregar alimentos de pésima calidad y el tema se fue evadiendo para evitar el castigo a los responsables. Involucrada totalmente en esta permisividad esta la Cofepris, el órgano encargado de verificar la calidad de los productos que se exportan. En un principio se puso en duda a la empresa de lácteos Deshidratados Alimenticios Industriales S.A de C.V (DAI), ya que la calidad de sus productos no cumplía los estándares mexicanos ni venezolanos. En esos momentos, la Cofepris defendió a la empresa, asegurando que las pruebas que se hicieron en un inicio eran fiables y con eso bastaba para seguir enviado a la famosa MacLeche hasta Venezuela.

El negocio surge porque con la iniciativa CLAP se logra vender a precios bajos estas despensas a las familias de Venezuela, sobretodo a las familias con niños pequeños. Lo cierto es que los alimentos son totalmente ineficientes y aún así se venden como si fueran productos claves para la nutrición elemental de los venezolanos.

El negocio es redondo, ya que el gobierno de Nicolás Maduro tiene en México a su principal proveedor de leche en polvo para sanar los estragos de la crisis alimentaria. Por lo que los 1,300 contenedores de alimentos que se localizaron con estas despensas forman parte de una red que lucra con las necesidades básicas del pueblo de Venezuela.

Para entender cómo funciona el fraude tenemos que revisar los precios locales de la leche en Venezuela. El mismo gobierno impulsa la compra de leche mexicana en polvo, ya que en el país de Hugo Chávez y Carolina Herrera se venden los lácteos entre 300 mil y 600 mil bolívares. Pero tomando en cuenta el ingreso mínimo del país, que son 800 mil bolívares, la oferta de la leche en polvo de las cajas CLAP suena tentadora, con precios de 25 mil bolívares por bolsa de producto. Esto ha generado que la leche mexicana, de pésima calidad, se venda mucho más en Venezuela.

La PGR no ha dado más datos sobre esta red, solamente mencionó que estaba controlada por empresarios nacionales y algunas personas venezolanas. Hasta el momento se tienen ubicados a un extranjero y cuatro personas mexicanas que generaron esta red de ventas de alimentos de mala calidad.