Petroleros se unen para remover y enjuiciar a Romero Deschamps

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A Deschamps hay que describirlo como un hombre adicto al poder. Durante su reinado en el sindicato petrolero, el priísta se ha enfocado en acumular propiedades y favores políticos del PRI. Se trata de un magnate que aplaude cada informe presidencial de Enrique Peña Nieto y que ha pasado su vida entre el sindicalismo y puestos en la élite política.

Ahora, a tres décadas de su dirigencia permanente en el sindicato de Pemex, los petroleros están hartos y se han reunido para derrocarlo. Pero quitar a Romero Deschamps del poder sindical es difícil cuando se mira la cantidad de aliados suyos en puestos de poder político y dentro de la gran petrolera mexicana. Para derribarlo, los sindicalizados quieren elecciones limpias y secretas.

El panorama después de la victoria de López Obrador no es positivo para el magnate priísta. Deschamps siempre ha figurado como un hombres respaldado por el presidente en turno. Desde Salinas, pasando por Zedillo, Fox, Calderón y Peña, el hombre al frente del sindicato petrolero ha ganado una confianza y poder tan grandes que era prácticamente imposible tocar su liderazgo. Como promesa de campaña, el futuro presidente tabasqueño ha prometido revisar leyes internas y removerlo del puesto.

Esta promesa ha sido aplaudida por petroleros de todo el país. Después de casi treinta años, se han unido para exigirle a López Obrador que permita la salida de Deschamps sin que este ni su equipo logren impedir una votación histórica y decisiva dentro del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Para muestra, los trabajadores mencionan los millones de pesos que le ha dado Pemex a Deschamps y que han desaparecido.

La forma de trabajo de Deschamps es totalmente alejada a lo que se supone debería hacer un líder sindical. Hay trabajadores que jamás han podido siquiera acercarse a él, mucho menos extenderle alguna solicitud o queja. La vida de Romero Deschamps se ha dividido entre viajes de lujo, una vida de riquezas, una amistad larga y comprometida con las principales figuras del priísmo nacional y un control total sobre las decisiones de los petroleros. Hace años que han denunciado esta desatención y parece que por fin lograrán removerlo.

La próxima secretaria del Trabajo, la joven y experimentada Luisa Alcalde, ya ha prometido que el tema sindical será una prioridad del gobierno morenista. El motivo principal será darle voz y poder a los trabajadores, ya no a sus dirigentes. Y es que en México es tradición saber que un líder sindical nacional tiene una vida llena de riquezas, lujos y privilegios. Esto pasa con Elba Esther Gordillo, Victor Flores y Romero Deschamps. Todo mientras sus trabajadores luchan con las pensiones cada vez más bajas.

Deschamps está consciente de lo que puede pasarle en los próximos meses y los trabajadores temen que abandone el país para evitar un inminente arresto durante el inicio del sexenio del tabasqueño. Aunque últimamente Obrador prometió no ir detrás de Romero, aunque también aboga por un fiscal general que pueda operar libremente. Como senador del PRI, Romero logró batear las investigaciones en su contra, pero los cambios electorales lo tienen contra las cuerdas. Romero sabe que se le puede detener por enriquecimiento ilícito durante toda su labor en el sindicato petrolero.