Retiran varias diputaciones a Morena para dárselas al PRI

- Por

Nadie espera que la noche del primero de julio Morena tuviera tanto poder de convocatoria. Después de que se cerraron las urnas y empezaron los conteos, la marea guinda se adueñó de prácticamente todos los puestos posibles. Atrás quedaron las épocas de hegemonía priista y muchos de los políticos tradicionales enfurecieron con los resultados. Ahora, se están generando acuerdos para quitarle sitios ganados en las urnas y dárselos a los priistas.

Esta situación ocurre en al menos cuatro estados claves del país. Dos de ellos al norte de México: Sinaloa y Nuevo León, otro más en la cúpula priista por tradición, el Estado de México, y en Guerrero. En todos estos sitios se vive un “oscurantismo político mexicano”, señala Miguel Torruco, uno de los hombres más cercanos al próximo presidente de México. Para Morena, se está traicionando la decisión de los mexicanos al votar, para realizar actos desesperados y hacerse con un poco de poder. La crítica va directamente hasta el PRI.

En Guerrero, por ejemplo, ya le quitaron tres diputaciones locales a Morena. Furiosos, los del partido guinda ya aseguraron llevar el tema hasta el tribunal electoral del Poder Judicial. Para colmo, las vacantes que quedaron fueron repartidos para los partidos Movimiento Ciudadano, Acción Nacional y, claramente, al PRI. Con esto queda claro que los puestos supuestamente inamovibles de las diputaciones plurinominales pueden ser alterados por magistrados locales.

Para el caso del Estado de México, el robo de sitios en el congreso local fue mucho más extremo. A Morena le han quitado hasta diez diputaciones de un día para otro. El tribunal electoral local, controlado por el gobernador Alfredo del Mazo, sentenció que esas diputaciones generarían sobrerrepresentación del partido guinda en la cámara de diputados local. Así que pasarían a otros partidos, principalmente el PRI. Lo cierto es que aún así, Morena controla la mayoría en la cámara.

En Nuevo León, también se anularon dos diputaciones, una de Morena y otra del PT. El argumento era el mismo: demasiados morenistas en la cámara local de diputados. El dirigente estatal de Morena aseguró que detrás de estas decisiones estaba el propio presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Queda claro que la gran estrategia ha sido la de quitar a Morena las diputaciones plurinominales, en donde los demás partidos podrían insertar a sus militantes para intentar adquirir fuerza ante la mayoría morenista que está por ingresar a las nuevas legislaturas estatales. En Sonora queda claro que el priísmo no piensa permitir que Morena tome las decisiones. La gobernadora Claudia Pavlovich no solamente quiere limitar el número de morenistas en su cámara de diputados local, ahora también pretende vetar la cámara baja local.

Estos son los últimos esfuerzos de la clase política priista para someter al partido que pasara de una fuerza minoritaria hasta el primer lugar de poder en el país. Parece ser que en el ámbito estatal aún se pueden alterar las decisiones de los magistrados locales desde la gubernatura. Esto ha quedado claro con las reacciones de Alfredo del Mazo y Claudia Pavlovich, quienes intentan limitar el poder de Morena en sus aún gobiernos.

Otro caso polémico similar ocurrió en Chihuahua. En el norte de México también se ha disminuido a través de decisiones de magistrados el impulso de Morena. Se trata de la anulación de la victoria de Javier Mocken, que había ganado en las urnas y ahora se impone desde el escritorio al independiente Armando Cabada. El escándalo general ya encendió las alarmas en el círculo más cercano a López Obrador.

El tabasqueño ya había reclamado la sucia elección de gobernador en Puebla, en donde los morenovallistas crearon un fraude electoral para sacar a Barbosa de la contienda. Ahora, Cordero y Durazo, dos cercanos al gabinete de Obrador, ya han asegurado que entrarán a trabajar en diciembre con la consigna de anular estos abusos en contra de Morena.