¿Por qué Peña Nieto no combatió a los cárteles?: Gertz Manero

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Falta poco para que el PRI deje el poder y los resultados de la lucha en contra del narcotráfico han sido minúsculos. El Chapo se escapó y el gobierno mexicano se aplaudió a sí mismo al encontrarlo, como si no fuera bastante grave el haber permitido que el narcotraficante más poderoso del país se escapara a través de túneles.

Los asesores en seguridad de López Obrador se preguntan por qué Peña Nieto no combatió a los cárteles del narcotráfico si se conoce perfectamente sus estructuras. Alejandro Gertz Manero, asesor del tabasqueño, ya revisa las claves del fracaso Peñista para combatir al crimen en México. Su revisión apunta a tres elementos: ineptitud, falta de cooperación y colusión.

Asegura que el gobierno de Peña ha tenido la costumbre de echarle la culpa a más de una decena de grupos criminales sobre los problemas graves de violencia e inseguridad en el país. Si bien son parte del problema, generalizar la violencia no la combate. Es por eso que se pregunta el papel del mexiquense para no ir detrás de las células de poder ligadas al narcotráfico. 2017 fue el año más violento en la historia reciente de México y pareciera que el gobierno no reaccionó ante la cifra y las llamadas de atención de organismos internacionales.

El gobierno mexicano derrochó millones de pesos en seguridad. Uno de los contratos más polémicos fue el de la compra de software espía israelí. Con esta herramienta de espionaje, se pretendía dar con las comunicaciones privadas de los líderes criminales. En cambio, se descubrió que fueron usadas para perseguir a periodistas mexicanos, activistas, defensores de derechos humanos y políticos contrarios.

La falta de compromiso para detener la violencia generó muchos más crímenes. No solamente hubo asesinatos, el asalto, secuestro, extorsión, intimidación y otros abusos se han incrementando durante el sexenio que está por salir. De repente zonas tranquilas como Cancún o Colima se empezaron a llenar de crímenes entre grupos del narcotráfico que luego impactó entre la sociedad civil. Ya es costumbre que a diario se informe de matanzas grupales en territorios como Guanajuato.

Para Gertz, hay una tendencia en las capturas que presenta el gobierno de Peña a los medios. Generalmente se muestran como cabezas criminales a tesoreros, secretarios, cercanos, jefes de sicarios, comandantes, entre otros, de líderes de cárteles. Pero el gobierno parece no querer detener “a los verdaderos jefes del narco”, comenta. Ha dejado claro que este tipo de prácticas no serán admitidas en el gobierno de López Obrador.

El método del tabasqueño es la paz y la pacificación del país, señala, pero no por eso se puede pensar que se detendrán las labores policiacas y de justicia. “Cada acto de impunidad merece, merecería, un acto de justicia”, le dice Gertz a la periodista Carmen Aristegui. Por lo que promete que el gobierno del tabasqueño tendrá un sistema de justicia claro y concreto. Todo esto para romper con la práctica de justicia selectiva que se ha heredado durante décadas en México.

“Tenemos que ir a luchas por la justicia como gatos boca arriba”, dice. Asegura que no se puede curar con ‘curitas’ el crimen en este país. Gran parte de un avance para generar una buena impartición de justicia será eliminar las prácticas del gobierno de Enrique Peña de darle respuestas jurídicas a unos solamente y después castigar con todo el peso de la ley a otros. Esta selectividad de quién puede o no acceder a la justicia es la que mantiene a México como un país peligroso, en general.