La cocaína bolivariana fue controlada por los sobrinos de Nicolás Maduro

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Todos los días llegaban maletas cargadas hasta el tope de cocaína venezolana. Eran enviadas por dos sobrinos de Nicolás Maduro, el presidente de la nación bolivariana, y paraban prácticamente en todos los países vecinos, incluido México. Por cada kilo de coca venezolana se llegaban a cobrar miles de dólares. Esto sucedía a diario y el cuarenta por ciento del polvo blanco se reservaba para Estados Unidos. Esta es la historia de cómo dos hermanos lograron mover tanta droga, gracias a que su tío era el presidente de Venezuela.

Debemos aclarar que todo esto sucedió hace poco. Cosa de tres años. En 2015, los “narcosobrinos” tenían estructuradas tantas rutas como una línea aérea latinoamericana. La droga que se fabricaba en Venezuela iba a parar a Guatemala, Honduras, El Salvador, Haití, México, Colombia, y toda la baraja de países cercanos a la nación de Hugo Chávez. La cocaína en control de los hermanos era tanta que se generaron alianzas para sacarla lo más rápido posible al mercado. Todo esto se sabe gracias a una gran investigación de la página porquesoyflores.com  

Sus nombres: Efraín y Franco Flores. Sus voces: bastante agudas. Su habilidad: debilitar y aniquilar rivales tanto en la política como en el negocio de la droga nacional. Para abrirse paso entre el desorganizado mundo del narcotráfico venezolano, los sobrinos se impusieron a balazos y también lograron controlar el imperio de la coca nacional gracias a sus contactos políticos.

Todo posible contacto para importar la droga que ofrecían era recibido en una rampa privada del aeropuerto más importante de Venezuela. No era necesario contar con visa, los hermanos enviaban una nave privada para recoger socios y en su país tenían todas las atenciones para generar lazos. Así fue como los capturaron. Agentes de la DEA se hicieron pasar por miembros del Cártel de Sinaloa y grabaron todo el encuentro. El motivo era aún más intenso: querían vender cocaína para sacar al menos 20 millones de dólares para la campaña política de Cilia Flores, nada más y nada menos que la esposa de Nicolás Maduro. Sí ganó las elecciones en 2015.

Los sobrinos de Flores y Maduro se sentían tan confiados que generaron todo un esquema para producir y distribuir la mayor cantidad de cocaína posible para hacerse de dinero en Venezuela. Estaban tan seguros de su poder dentro del país que llegaron a asegurarle al agente encubierto de Estados Unidos que en el territorio venezolano no había ni un solo elemento de la DEA. No sabían que le acababan de decir eso justamente a un miembro encubierto de ese departamento yanqui. Toda la operación para capturarlos se orquestaba desde Virginia, Estados Unidos. Finalmente los capturaron en Haití con cerca de 800 kilos de coca que iba directa al país de Obama.

Cuando se les preguntó si ellos eran los líderes principales de todos esos envíos de droga, los hermanos negaron con la cabeza. Aseguraron que hay dos personas que son las verdaderas dueñas de todo ese imperio ilegal, pero se negaron tajantemente a dar los nombres. Mientras estaban siendo investigados y después detenidos, autoridades de Venezuela empezaron a reclamar que su detención por parte de Estados Unidos era “un secuestro”. Si bien no se ha apuntado directamente a Nicolás Maduro, las acusaciones sobre la corrupción del gobierno venezolano han llegado hasta la familia política del hombre que gobierna Venezuela.

Mira toda la investigación en este enlace.