Jesús Zambrano: “El PRD no va a desaparecer, ni se va a entregar a Morena”

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De aquel partido que estuviera a una noche de colocarse en la presidencia en los ochentas quedan solamente escombros. El perredismo mexicano vive hoy su peor momento y las dudas sobre su futuro siguen acumulándose. La confusión en el PRD es tan grande que son pocos los que se atreven a dar declaraciones con ánimos de superar el golpe electoral. Uno de ellos es Jesús Zambrano, líder de los chuchos, que asegura su partido no va a desaparecer.

En una alianza incómoda con los intereses de Acción Nacional, el perredismo nacional se esforzó por impulsar una coalición que no convenció a los mexicanos. Anaya perdió la presidencial, Barrales la jefatura de gobierno y no tuvieron suerte ni en las cámaras legislativas ni en las vacantes a gobernador. Aún así, aseguran que su poca representación en la cámara de diputados y senadores no se entregará a los deseos de López Obrador y su partido.

Creado hace apenas cuatro años, Morena prácticamente acaparó todas las vacantes posibles. Si bien el PRD se vende aún como un partido de izquierda, esta opción no convenció a los mexicanos al votar, por lo que otro partido de esta ideología les ganó puestos contundentes como la capital del país, Tabasco, Morelos y Veracruz. Por eso Zambrano asegura que es necesaria “una renovación profunda”, sin ánimos de desaparecer.

Para dejar en claro su papel dentro del gobierno de Morena, Zambrano sentencia que no se van a entregar a las órdenes de López Obrador. Esto como principal crítica a los representantes de Movimiento Ciudadano, que ya juraron donar todos sus votos legislativos a las causas de Morena. Bajo la misiva de apoyar al pueblo desde las cámaras legislativas, Zambrano promete un partido que elegirá en conjunto sus decisiones para “todo lo que beneficie a la gente y a México”, dijo.

Para varios analistas, al PRD le queda poco tiempo de vida. En la elección presidencial, no le cedieron votos considerables a la fusión para colocar a Ricardo Anaya en la presidencia. Es más, se dice que el panismo podría haber logrado más apoyos si hubieran lanzado un candidato de manera individual, sin coaliciones confusas. Y es que un partido es provida y el otro es proaborto, unos satanizar el consumo de drogas y los otros apuestan por legalizarlas. Con estos problemas de agenda, muchos perredistas renunciaron para unirse a Morena. Prefirieron a Obrador que a Ricardo Anaya.

Uno de los momentos más dolorosos para el sol azteca fue cuando Alejandra Barrales salió a aceptar su derrota y a felicitar a Claudia Sheinbaum como la primera jefa de gobierno de la Ciudad de México. Y es que durante décadas el PRD controló el gobierno de la capital mexicana en lo que parecía una tradición vitalicia. Después del caos que dejó Miguel Ángel Mancera, los capitalinos se lanzaron a votar por la candidata de Morena.

Con estos escenarios, Zambrano ya llamó a los militantes perredistas para analizar la fractura y tratar de “fortalecerse, renovarse, redimensionarse”, entre otras cosas. La intención de Zambrano, propone, es la de ser una gran oposición para Morena. Este papel también lo ha propuesto Marko Cortés con el panismo. Ahora todos quieren ser grandes opositores, por lo que basta ver quién será el líder definitivo del PRD para diciembre, el momento en el que el tabasqueño reciba la banda presidencial que lo mantendrá ahí hasta el 2024.