Ex sacerdote mexicano envuelto en escándalo sexual por pederastia en el Vaticano

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Vladimir Reséndiz Gutiérrez, originario de Zamora, Michoacán, fue despojado de sus hábitos clericales en 2013, debido a un escándalo sexual en que se vio envuelto por pederastia. Actualmente enfrenta un juicio en Italia por cargos de abuso sexual a dos menores. Su caso es emblemático ya que los abusos habrían ocurrido entre 2007 y 2008, dos años después de que Benedicto XVI condenara públicamente al padre Marcial Maciel, y los Legionarios de Cristo tuvieran que reestructurarse. Reséndiz Gutiérrez también formaba parte de los Legionarios de Cristo.

Gracias a las investigaciones de Irene Savio, para Proceso, sabemos que los Legionarios tenían conocimiento de las inclinaciones de Reséndiz por lo menos desde 1994. Entonces, el sacerdote Antonio León Santacruz, instructor de los Novicios de Salamanca, en España, escribió una misiva donde expresa que: “El hermano Reséndiz posee fuertísimos impulsos sexuales, y una bajísima capacidad para controlarlos”.

“Se inclina por no respetar las reglas”, dice la carta, “o las respeta sólo si está bajo control, pero una vez que lo pierde evita seguir las reglas, y no se arrepiente por ello”.

El mismo Maciel habría recibido las noticias de que Reséndiz “muy a menudo tiene tentaciones, que él interpreta como oportunidades que Dios le está dando, ya que sólo los que luchan y aman pueden preservar”, escribió Luis Garza, uno de los directores de los Legionarios, en una carta para Maciel en 1995.

Entre 2007 y 2008, Reséndiz se desempeñaba como responsable de la disciplina del seminario ‘Centro Vocazionale’, que los Legionarios tienen en Gozzano, un pequeño pueblo en la provincia de Piamonte, al norte de Italia. Ahí, entre esos años, Reséndiz abusó de dos menores, muchachos, uno austríaco y otro italiano.

Los casos se dieron a conocer años después, alrededor de 2013, cuando una de las víctimas rompió el silencio y habló con otro sacerdote, también psicólogo, que denunció a Reséndiz ante las autoridades de Milán. Este sacerdote habría escuchado de primera mano cómo, cinco años antes, cuando uno de los muchachos tenía 12 años, Reséndiz abusó repetidamente de él.

La policía actuó de inmediato, y en una redada pudo obtener correos electrónicos, conversaciones telefónicas y otros documentos que, desde la cúpula de los Legionarios, probaban no sólo la conducta de Reséndiz, sino el conocimiento que tenía la congregación de ella. Gracias a estas pruebas se pudo saber que Reséndiz había abusado del muchacho austríaco, y también del italiano, aunque la causa por el abuso del italiano prescribió en 2017.

El caso del muchacho austríaco sigue abierto en los tribunales de Milán, y poco después del escándalo, otro procedimiento judicial se inició contra los Legionarios: intento de extorsión; y es que la congregación, para proteger a Reséndiz, envió a la familia de la víctima una serie de “acuerdos” que pedían su silencio absoluto, y la absolución pública de la congregación, a cambio de dinero.

Uno de los aspectos más graves de estos acuerdos es que, aprovechándose de las dificultades financieras de la familia, los Legionarios de Cristo le propusieron a ésta 15 mil euros a cambio de que el joven y sus padres negasen los hechos denunciados por el psicólogo, así como toda implicación de la congregación en los hechos”, apunta Daniela Cultrera, abogada de la víctima.

De no cumplir con el acuerdo, o de romperlo, la familia tendría que pagar a los Legionarios 30,000 euros. Ellos se negaron por entero a firmar los documentos, y con esa base, la abogada Cultrera presentó una denuncia en contra de Vladimir Reséndiz, y cinco legionarios más, por intento de extorsión.

Los Legionarios, para cubrirse la espalda, hicieron lo obvio: enviaron a Vladimir Reséndiz a Venezuela, a otro centro de los Legionarios, en donde habría seguido abusando de menores. Allá fue enviado desde 2009, en donde se convirtió en vicerrector de un seminario menor.

En 2011 lo trasladaron a la capital venezolana para atender tareas administrativas, y en 2013, con todas las investigaciones de la policía ya en marcha, Reséndiz fue retirado de sus hábitos clericales.

“Las autoridades italianas que investigaron estos hechos pudieron reconstruir la salida de Reséndiz de Italia, gracias a un allanamiento policiaco realizado en 2014 en la sede de los Legionarios de Cristo en Roma. Esta irrupción, autorizada por una juez de Milán, se produjo como parte de la investigación que luego desembocó en los dos procedimientos judiciales abiertos contra el exsacerdote ante el tribunal de Novara, en el norte del país”, subraya Irene Savio.

Este allanamiento dejó otras pruebas interesantes: la primera: Reséndiz abusó de al menos otro menor en Venezuela, cuando se despeñó ahí como vicerrector; y dos: los directivos de los Legionarios tenían, desde el principio, total conocimiento de lo que sucedía con Reséndiz.

El último trimestre de este año será decisivo para el ex sacerdote, ya que en noviembre se llevará a cabo la audiencia por el caso de abuso sexual, en Milán, y en diciembre la audiencia por el caso de extorsión, además del acuso, los citados para estas fechas son Óscar Náder Kuri, Víctor de Luna, Luca Gallizia, Manuel Cordero Arjona y el abogado Corrado D’Agostino.

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