El huachicoleo triunfa en estados gobernados por el PAN y el PRI

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Si durante el sexenio panista de Felipe Calderón el tema más alarmante fue la violencia del narcotráfico, el mandato de Enrique Peña no se queda atrás y dio a conocer los alcances de otro mal nacional en auge: el robo de combustible. En los últimos años, la delincuencia organizada ha generado miles de millones de pesos en ganancias ordeñando los ductos de Pemex para vender gasolina a precios mucho más bajos que los establecidos por la autoridad petrolera en el país.

Y es que gran parte de estos robos masivos están ligados a la corrupción, la alianza con políticos estatales, los cárteles del narcotráfico y más que nada al incremento indiscriminado del precio de la gasolina en México. En pocos años, el gobierno de Enrique Peña ha elevado el precio del crudo hasta niveles alarmantes. En un análisis profundo de qué genera la actividad huachicolera en México, el papel de los gobiernos estatales puede darnos algunas pistas.

Una investigación de SinEmbargo deja en claro las cosas. Los tres estados con mayor actividad en el robo de gasolinas están gobernados por el Partido Acción Nacional y el PRI. Para entender cómo funciona este proceso, es necesario recorrer las carreteras y poblados del centro del país. En una franja que comprende Puebla, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Veracruz y Jalisco, se alcanza a notar una tendencia a robar más en ciertos sitios que en otros, principalmente porque es en esa zona en donde hay más ductos de Pemex.

En el caso de Puebla, el panismo local no ha logrado aminorar en absoluto la ordeña de ductos.

Dos gobernadores panistas han visto como su estado se convierte en el principal y nada presumible ladrón de gasolina a nivel nacional. Se trata de Rafael Moreno Valle y Antonio Gali Fayad. Durante el periodo de gobierno de ambos, el huachicoleo prácticamente está adquiriendo denominación de origen poblano. Ahí es donde realmente inició todo. Para que los huachicoleros puedan saber en qué puntos se encuentran los ductos de Pemex, es claramente necesaria información desde adentro de la petrolera nacional.

Se sabe de al menos 1,175 tomas clandestinas en Puebla. Para lograr todo esto, es necesaria una complicidad entre ladrones de crudo y trabajadores de Pemex. Pero esta mancuerna no es suficiente. Para que Puebla sea el gran estado del huachicol, es necesaria también una alianza con el gobierno estatal. Una declaración poderosa relacionó a Moreno Valle con huachicoleros poderosos que obtuvieron cargos políticos durante su administración.

El segundo estado con mayores tomas clandestinas es Hidalgo. Son 909 las contabilizadas hasta el mes pasado. Ahí gobierna el priísta Omar Fayad, una persona que ha jurado públicamente combatir este robo masivo de combustible pero que en la realidad no ha logrado aminorar los saqueos a Pemex. Es en este estado en donde ya es una tradición las gasolineras abandonadas y las casas rurales en donde los autos de todo tipo llegan para llenar sus tanques a precios bajísimos. Los ladrones de gasolina local aseguran que lo hacen por las fuertes condiciones de pobreza en el área. Esto deja ver una constante: se roba más en los pueblos más pobres de estos estados.

El resto del top diez de lugares en donde el robo de combustible ya es práctica común incluyen a Guanajuato y Veracruz (de gobiernos panistas), Jalisco y el Estado de México (de gobiernos priístas), seguidos de Tamaulipas y Sinaloa, panista y del PRI, respectivamente. Con esto queda claro que los gobiernos estatales aportan algún tipo de complejidad para mantener en activo a estos hurtos que han debilitado aún más a la petrolera mexicana. Para el próximo gobierno de izquierda, ya se anunció al robo de combustible como uno de los delitos más castigados en México. Por el momento, el litro de gasolina robada llega a costar entre 11 y 13 pesos, en gasolineras oficiales, el litro llega hasta los 20.