El ecocidio de Grupo México en el río Sonora pudo haberse evitado

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No se trata de cualquier error, la empresa minera Grupo México es la responsable del mayor desastre ambiental en la historia de nuestro país y una investigación deja en claro que todo esto pudo haberse evitado. Para entender a fondo esta historia y su impacto en la vida de siete pueblos, la reportera Priscila Cárdenas viajó hasta Sonora para conocer la versión de los afectados por la mina Buenavista del Cobre.

El problema surgió hace cuatro años, cuando la minera dejó en claro que sus instalaciones no contaban con el equipo necesario para contener desechos tóxicos. Cuando los desperdicios de la minera superaron la capacidad del lugar, el líquido se esparció en el río Sonora, uno de los más importantes de la zona para actividades agrícolas.

¿Cómo es que esto pudo ser evitado? En principio, porque ninguna autoridad local o federal fue a la mina a revisar sus condiciones de seguridad. Se sabe por expedientes de la tragedia que las únicas visitas de autoridades fueron dos y se realizaron meses después de la mayor tragedia ambiental en la historia de México. Nunca antes. Con esto, queda claro que el gobierno no tenía interés en evaluar a las minas de consorcios privados que operan en su territorio.

Detrás de todo esto están varios dueños, entre ellos Germán Larrea, uno de los hombres más ricos de México y que ha criticado duramente el cambio de gobierno en el país. Larrea y Grupo México se han apoderado de buena parte de las minas más importantes del mapa nacional. En el caso de la contaminación del río Sonora, Larrea y sus socios prefirieron pagar una multa de 2 millones de dólares por el derrame, antes que invertir en mejores instalaciones en su mina Buenavista del Cobre.

Con esto, no solamente se dejó ver una nula preocupación por el ecocidio en la zona, sino que también se muestra un sistema lleno de impunidad. Esto ocasionó que una de las empresas más ricas de latinoamérica perdiera un mínimo de sus ganancias con la multa, cuando las familias de campesinos cercanas al río Sonora lo han perdido todo. Y es que este río ha servido durante años para saciar de agua a los campos de la zona, en donde prácticamente quedó destruida la tierra después del derrame.

Han pasado cuatro años y las autoridades mexicanas no han tenido ni una mínima intención por ubicar y castigar a los responsables del daño ecológico. La minera pagó la multa y no ha vuelto a mencionar el tema, por lo que las familias locales siguen exigiendo una reparación del daño. Dos millones de dólares por haber orquestado el mayor desastre ecológico en la historia del país le salió increíblemente barato a Grupo México.

Otro dato interesante es que la minera se dio cuenta del derrame tóxico al río local y no avisó sobre el daño. Esto ocasionó que los campesinos y las familias cercanas usaran el agua contaminada para regar sus sembradíos, bañarse e incluso beberla. Los daños a la salud fueron inmediatos. Una masa de desechos formada por “metales pesados como níquel, fierro, cobre, cadmio, manganeso y aluminio”, destruyeron durante décadas las aguas naturales de la zona.

Como consecuencia, los habitantes empezaron a enfermarse y ya se reportan casos avanzados de cáncer en personas que estuvieron en contacto con el agua contaminada. Además, los campos para siembra en las cercanías de la mina quedaron tan dañados que es poco probable que se pueda sembrar en ellos de nuevo.

Para intentar limpiar su error, Grupo México destinó 2 mil millones de pesos para mejorar la vida de las familias afectadas. El compromiso de ayudar a limpiar la zona quedó registrado en papel, pero no en la vida real. Uno de los grandes problemas es el acceso a agua, los habitantes locales tienen que comprar líquido embotellado para vivir.

Mira toda la investigación de Priscila Cárdenas en este informe de Connectas.