Ayotzinapa: Peña Nieto impone una verdad histórica que forenses Argentinos han desmentido

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Nunca antes un presidente había destinado millones de pesos en publicidad y se había esforzado tanto en decirle a unos padres de familia que sus hijos fueron quemados en un basurero. Enrique Peña Nieto está aprovechando cualquier entrevista pública o espacio de discusión para recalcar que, durante su gobierno, 43 estudiantes fueron quemados después de haber sido secuestrados por el narcotráfico que prometió eliminar. Lo dice con una vitalidad alarmante, como si él hubiera estado allí para comprobarlo.

La famosa verdad histórica que escribió la PGR con permiso del gobierno mexicano ha sido cuestionada por peritos expertos, hasta comprobar que la teoría orquestada por el gobierno peñista es una acumulación de errores y mentiras para deslindar responsabilidades. Ante la terquedad del priísta por dejar en claro que los estudiantes desaparecidos fueron quemados y están muertos, el grupo de peritos expertos Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ha salido a negar la versión presidencial una vez más.

A principios del 2016 se emitieron los resultados de una investigación internacional que sacudió por completo al país. La procuraduría mexicana había estado creando una trama ilógica y sin fundamentos para determinar que pasó en Ayotzinapa después de que desaparecieran 43 estudiante rurales. El EAAF publicó que, basado en investigaciones científicas, no hay manera de confirmar que se quemaron casi cincuenta cuerpos en el basurero de Cocula, como insiste el gobierno mexicano.

Ahora que Peña Nieto ha traído el tema de nuevo a la opinión pública, el EAAF ha tenido que desmentir una vez más al presidente públicamente. Insisten en que no hay elementos suficientes y que no fueron encontradas evidencias para declarar que los estudiantes mexicanos fueron quemados. Con esto, no solamente Enrique Peña trata de imponer su versión de los hechos, también derrumba e insulta los esfuerzos de los padres afectados por descubrir en dónde están sus hijos. Peña quiere que los padres de familia olviden el tema.

Y es que el priista ha salido a declarar que Ayotzinapa es uno de los temas más incómodos de su gobierno. Peña insiste en que las versiones ajenas a su procuraduría no son confiables y que se debería de respetar la versión oficial sin cuestionamientos. Con esto, el mexiquense deja ver su desesperación para cerrar el sexenio imponiendo una verdad histórica en donde sus instituciones no salen tan dañadas y todo el peso de la tragedia se carga en elementos del narcotráfico.

Lo cierto es que las pruebas indican que hay una red de policías corruptos, aliados al narcotráfico local, que estaban al servicio de políticos importantes que protegían a los delincuentes en el estado de Guerrero. Detrás de la historia de Ayotzinapa se encuentra un delicado entramado entre políticos, policías y narcotraficantes que se cubrían para mover droga libremente por las carreteras mexicanas. Esta es una línea que el gobierno peñista no ha querido tocar, ya que solamente se presentan detenciones menores para intentar dar la imagen de que se avanza en el caso.

Para darle aún más solidez a su investigación, los peritos del EAAF han solicitado que el gobierno mexicano les permita ampliar las líneas de investigación del caso Ayotzinapa para dar con mejores pruebas y determinar en dónde están los estudiantes. El gobierno peñista ha negado este acceso a la información, y con las declaraciones del presidente Peña, está básicamente destruyendo todo el trabajo de estos peritos expertos y de amplio prestigio internacional.