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PT, el partido ‘cartucho’ que se amolda a todos y que domina junto a Morena

Fuente: milenio.com

Hace casi treinta años que algunos grupo de trabajadores se unieron bajo una bandera roja con letras amarillas. El partido del Trabajo siempre fue más una costumbre que una fuerza política, pero en las elecciones presidenciales del 2018, el partido de izquierda que moviliza a gremios de trabajadores logró una convocatoria récord, gracias a su alianza con Morena. Nunca antes el PT había ganado tanto y conviene repasar su historia para ver cómo llegó hasta aquí.

En pleno gobierno de Salinas de Gortari, uniones agrarias, sindicales, campesinas y obreras decidieron empujar un proyecto totalmente izquierdista para el beneficio de sus militantes. El partido de los Trabajadores, en ese entonces, empezó a competir en elecciones a partir de 1991. Pero su creación no estuvo llena de buenas intenciones. A Salinas le urgía crear fuerzas de izquierda que le restaran posibilidades al PRD de Cuauhtémoc Cárdenas. El hijo de tata Lázaro acusaba a Gortari de fraude electoral y la idea era restarle fans al perredismo.

En los noventas, el PRD era el gran partido de izquierda y se movía con libertad bajo esa bandera. Con la llegada del PT, se empezó a diversificar el descontento hacia el PRI. Para comprobar esta estrategia, basta con revisar a las agrupaciones norteñas que sumaron militantes al petismo. Línea de Masas, una estructura de obreros en el norte del país aliada de Salinas y sus amigos políticos, fueron los primeros en dotar de gentío al PT nacional.

Esta tradición de partidos cartucho que no generan millones de votos pero que sí sirven para dar la idea de coaliciones que acaparan ideologías políticas se hizo tendencia gracias al PT. Lo que ahora conocemos como partidos chicos como Nueva Alianza, PES, partido Verde o Movimiento Ciudadano arrastran la tradición que instauró el PT en los noventas. Prácticamente se han aliado en elecciones con todas las fuerzas políticas posibles. Desde el PRI, pasando por el PRD, Acción Nacional y Morena.

Desde entonces, el PT ha tenido militancia activa en cada estado del país y en cada elección, pequeña o grande, se adhiere rápidamente a la causa que más le conviene. Como partido político, el petismo ha estado a punto de perder su registro. Es decir, en soledad no se sostiene como una gran preferencia electoral, lo que lo obliga a formar coaliciones generales cada que llegan las urnas. En 1994 empujaron su primer intención presidencial a través de Cecilia Soto, que reunió 970 mil votos y que abogaba por incluir a las mujeres en puestos importantes.

En el 2000, el año de la transición en donde ganara Vicente Fox, el PT se mantuvo del lado del PRD, ya sin control priísta encima. En la tercera intención presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, el petismo no logró impulsar la agenda de izquierda en la elección federal. Pero ese mismo año se aliaron a un tabasqueño en el Distrito Federal que ganó la jefatura de gobierno. Era Andrés Manuel López Obrador, un hombre que tardaría doce años para hacerse con la presidencia de México, acompañado por el PT.

A Obrador le sirvió aliarse con ellos gracias a que mueven miles de personas a los mítines. Además, el PT mantiene estructuras sólidas en cada estado del país, por lo que resulta cómodo tener conexiones desplegadas en todo el mapa mexicano. Y por último, el tabasqueño no podía aliarse a la fórmula de izquierda del PRD, luego de que abandonara al partido para fundar Morena.

Este partido creado para dividir a la izquierda mexicana logró en 2018 su mayor victoria electoral. Como fuerza política, el PT ya logra el cuarto sitio en mayorías en la cámara de diputados y su candidato de izquierda por fin liderará una presidencia en México. En los resultados, el PT supo ser un gran estratega y le pasó por encima al PRD, un partido que representa muy poco de la izquierda poderosa de los ochentas. Durante el próximo sexenio, el PT ya planea fortalecer sus posiciones para repetir fórmula en las siguientes elecciones presidenciales. Morena arrasó en 31 estados del país y el PT tuvo la buena fortuna de estar junto a ellos en la marea guinda.