Morena logra mayoría en diputaciones y senadurías

- Por

Hace cuatro años nadie hubiera apostado a que un partido formado por López Obrador, dos veces perdedor de la contienda presidencial, lograría la presidencia y la mayoría legislativa en poco tiempo. La fuerza que cobró el partido guinda de tendencia izquierdista se ha impuesto en las elecciones 2018. Con esto, López Obrador tendría un gobierno cómodo, sin oposición sólida.

Según los resultados preliminares (al 92% de avance), Morena mantiene una ventaja sobre partidos como el PAN, el PRD y el PRI en ambas cámaras legislativas. Desde las últimas encuestas, las tendencias prometían un escenario similar y parece cumplirse la intención de voto masivo que solicitó Andrés Manuel y su partido a los mexicanos. Con esto, se cumple la peor pesadilla del PRI, que pasaría de tener el control de las cámaras a ser la quinta fuerza.

Para competir con Morena, el partido conservador, Acción Nacional, buscó aliarse con la izquierda del PRD a nivel nacional. Con la adhesión de Movimiento Ciudadano, el Frente por México buscó ganar al menos mayorías en el congreso con la amplia gama de perfiles que ofrecía. Incluso esta alianza de al menos dos grandes fuerzas políticas no bastó para que Morena no logrará las simpatías electorales. Y a dos días de la elección, el Frente logra el 25% en la cámara de senadores, demasiado abajo de la coalición Morena-PT-PES, que lidera con un 42.1%.

Las métricas aseguran que Morena tendrá más de 190 lugares en la numerosa cámara de diputados. Si esta cifra le otorga tranquilidad al partido guinda, los resultados del PT y el partido cristiano, Encuentro Social, son también gratos para la intención de izquierda. El partido del Trabajo lograría 54 diputaciones, haciendo por primera vez en la historia una mancuerna junto con Morena para que la izquierda se apodere de la cámara de diputados. Además, el PES tendría una cifra similar, 58 diputaciones, a pesar de que puede perder el registro nacional. Esto, debido a que no reúne ni el 1% de los votos generales.

Esto significa que la coalición Juntos Haremos Historia le funcionó bastante bien a Morena y en particular a López Obrador, que entraría de lleno a un gobierno en donde podría impulsar su agenda de izquierda sin que la derecha conservadora interrumpa sus intenciones. Algo contrario le sucedió a Vicente Fox en el pasado. Cuando entró el primer gobierno panista, las cámaras controladas por el PRI no le permitieron avanzar iniciativas de gobierno. En esta ocasión, las mayorías acompañarían a cada una de las propuestas de ley del tabasqueño. En entrevista para Tv Azteca, Obrador ya mencioní algunas ideas, como impulsar la revocación de mandato en México.

elecciones

Fuente: El Economista

El senado guinda

Para la cámara de senadores, los resultados también marcan una mayoría de Morena. En este caso, el partido Acción Nacional tendría el segundo lugar en las mayorías con 23 y el PRI lograría a lo mucho 12 senadurías. Con esto, también se rediseña el paisaje y la izquierda dominaría la otra parte de la agenda legislativa. En este caso, menos numerosa, la cámara de senadores mantiene un control importante en la toma de decisiones del país. Son el gran foro para aprobar iniciativas de ley claves. El futuro gobierno de Obrador no ha hablado de temas concretos, pero Olga Sánchez prevé enviar la solicitud para legalizar la cannabis y la amapola en el país, además de avances en materia de libertad de género, un tema que crispa a los sectores más conservadores que mantienen minoría. 

Según información del PREP, Morena lograría 55 escaños en la cámara de senadores. La mayoría actual se la reparten el PRI y el PAN, que en muchas ocasiones han actuado en conjunto. El PAN tendría máximo 23 representantes en el senado nacional y si mantiene su alianza estratégica con el PRI, aún así mantiene una desventaja ante la oleada morenista. En este edición electoral, el PRI aún no termina de contabilizar el total de derrotas. Se habla de la peor elección al partido del Salinas y Peña Nieto en la historia, en donde no lograron ni la presidencia, ni las mayorías y tampoco ninguna gubernatura. 

El más golpeado en este caso es el PRD. El partido que estuviera a punto de lograr la presidencia en 1994 no ha podido mantener una fidelidad a sus principios y las grandes fugas de militantes a otros partidos dañaron los resultados, sobretodo después de que el sol azteca se llenó de personajes sumidos en escándalos, como Mancera o Barrales. Apenas lograrían 11 diputaciones y 9 senadurías, un panorama desolador para el grupo que unificara a la izquierda en México en los noventas.