Margarita Zavala planea un nuevo partido y Calderón quiere recuperar el PAN

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Después del ajetreo electoral, a muchos mexicanos se les olvidó la quinta candidata presidencial. Margarita Zavala se retiró a media contienda por una supuesta libertad para su electorado (realmente, su mecenas Baillères se negó a financiarla durante más tiempo), y entre rumores de que se uniría al equipo de Antonio Meade o Ricardo Anaya, la católica aguantó hasta el día de la elección.

Se puede explicar porqué no declinó a favor de Anaya. Los rencores que mantuvo por ver al queretano insertado en la candidatura presidencial la orillaron a renunciar. Durante todo momento, el panista la ignoró, aún cuando ella representaba la mejor opción, según las militancias. Cuando Anaya se enteró de su retiro de la contienda presidencial, se lanzó a rogar para que se le uniera.

Ahora la que fuera primera dama asegura que ya está acelerando los trámites para crear su propio partido político. En el panismo liderado por Ricardo Anaya no hay lugar para ella y no hay otra fuerza política que llene sus intereses católicos, homofóbicos y provida. Esta planeación explica porque no le concedió sus simpatías a ningún candidato. Su esposo se mantiene en el PAN y ella aún se muestra preocupada por el futuro del partido, ya que pidió una reorganización que levante al gran partido católico.

Margarita declaró que ante los resultados actuales (las mayorías sorpresivas de Morena) está acomodando sus fichas. “Quiero hacer una organización política que promueva valores como la democracia. De ninguna manera estoy con la intención de hacer un frente contra el PAN, ni muchos menos”, comentó. Su intención es la de plasmar lo más profundo del panismo, luego de que Anaya vendiera la ideología del partido al sazonarla de un perredismo caótico.

La estrategia es más profunda de lo que parece. Con un posible partido conservador católico, Margarita atraería a los panistas como ella, que no toleran el desastre de Anaya en el interior de la fuerza política y que buscarían avanzar en los valores de la iglesia católica, algo que Zavala apoya con fervor. Su esposo, mientras tanto, continúa dentro del PAN con algo de fuerza. Los calderonistas ya están coordinados con la meta clara de expulsar a Ricardo Anaya para tomar el control del partido.

Si Felipe Calderón llegara a controlar el panismo y Margarita lograra una fuerza política sólida con personajes importantes, el matrimonio tomaría una fuerza importante a nivel nacional. Prácticamente tomarían a los sectores tradicionalistas que no compartan las decisiones políticas de Morena y Obrador. En México, el voto católico siempre ha sido importante, un ejemplo claro es el triunfo del panismo en Guanajuato y la dudosa victoria de Erika Alonso en Puebla.

Margarita habla de una “oposición responsable” que pueda hacerle frente a las mayorías de izquierda que gobernarán el país a partir del próximo primero de diciembre. Morena ganó en 31 de 32 estados del país. La marea guinda fue colosal y dejó heridos a muchos rivales: desde candidatos independientes, hasta debilitamiento del perredismo y eliminación del PES y Nueva Alianza.