El PRI quiere cambiar de nombre para ganarse tu confianza, ¿cómo lo llamarías?

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Dentro del PRI están viviendo escenas que jamás pensaron que sucederían. Desde que un Plutarco Elías Calles confiado diseñara un tablero político que solidificaría a su grupo político durante casi ochenta años, nadie pensó que llegaría una derrota electoral tan grande que podría destruir al PRI como lo conocemos. Estamos en el 2018 y el que fuera el partido todopoderoso está tan herido que analiza cambiarse el nombre para evitar la vergüenza.

Todo esto se anunció hace un momento, después de que su nueva líder nacional, la consentida Claudia Ruíz Massieu, señalara que en el PRI están tan derrotados después de las elecciones que analizan cambiarse el nombre para reformar al partido de Salinas. Las declaraciones llegan en un momento difícil para el partido aún en el poder. Los priístas perdieron su supremacía en los tres poderes del Estado mexicano. No ganaron la presidencia, ni la mayoría en la cámara de diputados y senadores.

Incluso hace una semana se anunció lo inesperado. Después de las elecciones, el PRI quedó tan endeudado que no puede ni pagar completa la última quincena. Nadie previó una derrota tan grande y Juárez Cisneros renunció al no poder contener el caos interno. Ahora surge esa idea de ya no llamarse PRI. Los militantes están confrontados. Una fracción quiere renovar al priísmo nacional desde adentro y otros solamente quieren cambiarle el rostro y el apellido.

Lo cierto es que a pesar de un posible nuevo nombre, el PRI continuará con personajes dentro acusados de corrupción, lavado de dinero, desvío de fondos, tráfico de influencias, entre otros ilícitos. Entre Manlio Fabio Beltrones, Luis Videgaray, Salinas de Gortari, Rosario Robles, Enrique Peña, Luis Videgaray, Alfredo del Mazo, Ochoa Reza, entre otros, los perfiles del PRI actual no muestran demasiado cambio.

En las últimas elecciones, los votantes mexicanos castigaron severamente al partido que encabeza Massieu y mantiene a Enrique Peña en la presidencia. Nunca antes se había votado con tanto malestar en contra de un partido. El PRI pasó de ser la primera a la quinta fuerza política. No ganaron mayorías en ninguna cámara legislativa y perdieron las nueve gubernaturas posibles. Con una representación tan mínima en el país, queda claro que el partido necesita un cambio urgente.

Dentro del PRI se consideran todas las opciones, desde limpiar el partido desde adentro, hasta desaparecer como fuerza política. “En este sentido, todo el priismo está en ese proceso que, sabemos, será largo, autocrítico, muy profundo, para replantearnos lo que haremos tras el resultado que obtuvimos”, dijo Massieu. Lo cierto es que anunciaron que seguirán participando en la política mexicana en búsqueda de regresar al poder lo antes posible.

Desde los intestinos del priísmo mexicano ha quedado claro que el partido no sabe lidiar con la derrota. Están tan acostumbrados a ganar de cualquier forma en cada elección que un escenario en donde representen minoría es tan extraño que sorprendentemente nadie había diseñado un plan de acción. Con una de las peores presidencias en la historia de México, el PRI se despide del liderazgo nacional no solamente confundido, también herido.