Crisis económica dentro del PRI: no hay “ni para pagar la quincena”

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Cada día es un martirio para el todavía líder nacional del priísmo, René Juárez Cisneros. En su agenda hay encuentros con colegas confundidos, furiosos, alertados y exigentes. El PRI sufrió sus peores resultados electorales en la historia y los golpes aún son visibles en cada declaración de Cisneros. Ahora, no solamente aceptan que hay crisis electoral e interna, también se suma una inesperada crisis económica.

Dentro del partido más antiguo de México se empiezan a ver problemas que antes eran inimaginables. De repente, la fuerza política de Salinas, Echeverría y Peña Nieto no alcanza a pagar las quincenas de sus trabajadores. Después de que el presidente derrochara 40 mil millones de pesos en publicidad y Meade gastara 302 millones de pesos en campaña, ya no quedan recursos disponibles para cubrir las nóminas.

Juárez Cisneros ha tenido que aclarar esto frente a sus colegas priistas. Sus últimas reuniones han tenido un tono trágico y desesperado. Se ha intentado buscar un equilibrio con todas las voces militantes para lograr sanar los golpes electorales del primero de julio. El partido que ha sido el más poderoso durante este sexenio es ahora un partido reducido al tercer sitio con una tendencia de oposición moderada. Incluso el líder nacional del PRI ha aplaudido que algunos jóvenes priistas critiquen públicamente al “nuevo PRI”, que tanto presumió Enrique Peña.

Dentro del PRI esperan que la derrota se olvide pronto y la tendencia sea revitalizar a tiempo récord una institución acostumbrada a los privilegios políticos y económicos. Los gastos de las últimas elecciones dejaban ver un derroche tremendo que solamente tendría sentido si hubieran ganado alguna plaza importante. De nueve gubernaturas perdieron nueve. Tampoco se hicieron con alcaldías importantes, ni diputaciones-senadurías clave y mucho menos con la presidencia del país. El accidente fue tan grave que incluso las arcas priistas están en crisis.

Es en estos momentos cuando caerían bien los 20 millones de pesos que fueron decomisados a pocas cuadras del comité ejecutivo nacional (CEN) del PRI, unos días antes de la elección del primero de julio. El dinero iba directo al lugar de trabajo de Juárez Cisneros y justo al sitio en donde no se están pagando a tiempo las quincenas. El priismo ha presumido durante décadas su gran capacidad económica y la noticia de la escasez monetaria es muestra clara del caos nacional por el que atraviesan.

Pero no todo es malo. Juárez Cisneros estaría listo para abandonar uno de los puestos más estresantes en la actualidad y no se iría con las manos vacías. Por haber dirigido apenas unos meses al partido de Enrique Peña Nieto, el exgobernador de Guerrero habría de recibir unas buenas vacaciones como reconocimiento, para luego entrar de lleno a la próxima legislatura. Quiere ser el gran coordinador de la bancada priista en la cámara de diputados y ya se analiza su petición.

¿Quién quedaría a cargo del PRI nacional? Como siempre, y para intentar salvar el barco, se haría un llamado a Claudia Ruíz Massieu. La que fuera canciller mexicana, secretaria de turismo y ahora futura senadora plurinominal ya suena como relevo de Cisneros al frente del CEN. Su trabajo también será el de tomar los pedazos rotos de su partido e intentar recomponer una pieza de porcelana que nunca antes se había quebrado tanto. Para lograrlo, tiene la traba de una escasa solvencia económica y de una militancia enfurecida.

Con información de Reforma.