Con su esposa en el gobierno, Moreno Valle busca apoderarse de la dirigencia del PAN

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El matrimonio poblano más polémico es también el más ambicioso. En pocos años, el apellido Moreno Valle se ha posicionado como una dupla poderosa que busca acaparar todo el poder posible en uno de los estados más importantes y católicos del mapa mexicano: Puebla. Para Rafael Moreno Valle y su esposa, Erika Alonso, se puede trabajar en conjunto para dirigir al partido y el estado católico por excelencia.

Aún bajo acusaciones de fraude electoral en la elección para gobernador en Puebla, Erika Alonso se ha alzado como la primer gobernadora panista del estado. Su esposo, a la sombra, ha sabido mover sus fichas políticas para seguir controlando a los poblanos y ahora anuncia que buscará dirigir a Acción Nacional, después del pésimo desempeño de Ricardo Anaya y Damián Zepeda, quienes fueran sus amigos cercanos.

Con el queretano derrotado en las urnas y a punto de huir a Estados Unidos, Moreno Valle sabe que tiene amplias posibilidades de quedarse con el control del partido conservador. A pesar de estar completamente destruido y dividido, el panismo nacional necesita urgentemente un líder que los ayude a encaminar su papel como oposición definitiva durante el sexenio de López Obrador, el gran personaje de la izquierda mexicana.

A Moreno Valle no le bastó un sexenio de poder en Puebla. Cuando estaba disponible la vacante para candidato presidencial de Acción Nacional, fue el primero en alzar la mano. Derrochó millones de pesos para publicitar su imagen a nivel nacional y enfureció al saber que sería Ricardo Anaya el autoelegido. Como consuelo, Moreno y Anaya pactaron la candidatura de su esposa para gobernadora poblana. Después de un caos electoral, Alonso se mantiene como virtual ganadora, aunque aún se reclama un fraude para insertarla en el poder.

Este tema es el que podría ensuciar la candidatura de Moreno Valle para la dirección del panismo nacional. Morena acusa una elección poblana llena de violencia, amenazas y fraude para asegurarle seis años más de poder al matrimonio católico. Incluso dentro del PAN algunos asumen que Moreno recurrió a trampas para asegurar la victoria de Erika Alonso. Uno de sus principales críticos es el gobernador de Chihuahua, Javier Corral. El hombre que exhibiera las amenazas del presidente Enrique Peña para no avanzar con el caso Duarte también busca dirigir al panismo nacional y advierte que Moreno debería enfocarse en el tema de la elección de su esposa.

El tema arde después de saber que Ricardo Anaya rechazó volver a dirigir a los conservadores con una corona rota, después de la tremenda derrota que sufrió el primero de julio. Tampoco su pequeño grupo de aliados pujarán para quedarse con un puesto que muy pocas personas en el país quisieran. Por lo que queda libre el camino para que el más valiente intente acomodar el caos que dejó el anayismo dentro de la militancia.

Moreno Valle ofrece reestructurar al panismo y hacerlo un partido decente para las siguientes elecciones. Después de que Anaya decidiera unir fuerzas con el perredismo nacional, miles de panistas quedaron enfurecidos y decidieron castigar a Acción Nacional por lo que parece ser una de las más grandes traiciones en la historia de esta fuerza política.

Para lograr hacerse con la presidencia del PAN, Moreno Valle tendrá que pasarle por encima a pesos pesados de la política conservadora como Marko Cortés, Javier Corral o Roberto Gil. De lograrlo, el matrimonio Valle podría hacerse con un gran control del voto católico, y no solo eso, también un poder total en el presupuesto poblano y quizá del segundo partido más fuerte durante el próximo sexenio. La intención de ser candidato presidencial en 2024 no se ha ido de la cabeza de Rafael Moreno.