Calderón ya inició movimientos para sacar a Ricardo Anaya y sus amigos del PAN

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El partido conservador mexicano aún sufre por la golpiza que recibió el domingo primero de julio. Los mexicanos, muchos panistas incluidos, castigaron a Acción Nacional con un menosprecio a la hora de votar. Acción Nacional solamente se aseguró dos gubernaturas de nueve (una de ellas, en Puebla, con la premisa del fraude electoral) y Ricardo Anaya retrocedió décadas a un partido que ganó dos presidencias consecutivas al iniciar este siglo. La idea ahora es sacar a los anayistas del partido, de inmediato.

Felipe Calderón decidió no renunciar al PAN después de que su esposa se lanzara como candidata independiente. La hermana del expresidente, Luisa María Calderón, también se fue del partido católico, pero Felipe resistió confiado en una estrategia: si Anaya perdía la intención presidencial, él podría mover sus fichas para controlar su partido. Todo sucedió así, y los calderonistas ya están iniciando una guerra que busca evitar que Ricardo Anaya regrese a la dirigencia.

Mientras el queretano acusado de lavado de dinero estaba en campaña, dejó a su amigo Damián Zepeda a cargo. Con esta decisión, Anaya dejaba a alguien calentando su asiento mientras él se la jugaba toda por la presidencial. Si perdía, el queretano aseguraba su regreso y eso es lo que quiere hacer de inmediato. Pero tener a Zepeda en la dirección del panismo no le ayuda demasiado. Anaya tiene a la militancia en su contra, a los calderonistas que le aliaron con el PRI antes que con él, a Felipe Calderón y a todos los gobernadores actuales de Acción Nacional.

Para que Anaya pueda volver, debe generar acuerdos con todos ellos, pero nadie quiere reuniones con el panista perdedor. Después de sumar apenas 12.6 millones de votos con el Frente por México (PAN-PRD-Movimiento Ciudadano), el panista no tiene argumentos para demostrar poder político. El músculo panista ya lo quiere fuera y acaban de lanzar una carta exigiendo la renuncia de Zepeda para impedir que Anaya regrese. Lo que quieren los calderonistas es que se hagan una votación, en donde decida la militancia. Si esto pasa, Anaya no tiene posibilidades reales de volver a la dirigencia conservadora.

El principal problema es que el queretano ignoró a los panistas y decidió insertarse en la candidatura presidencial. Anaya estaba confiado en que él era el próximo Trudeau o el próximo Macron, pero su alianza con el PRD no dejó contento a nadie. El partido de izquierda era su gran rival histórico y en los resultados del primero de julio, el PRD no le sumó ni un 5% de los votos. A cambio, el panismo cedió demasiado para formar una coalición innecesaria.

Los días en las oficinas panistas están llenos de tensión. Se alcanza a ver una lucha total por el poder que podría encabezar el michoacano Marko Cortés. Este último, aliado de Calderón y buen amigo de la administración peñista, quiere tomar el control de Acción Nacional para regresarlo a sus bases ideológicas, asegura. Calderón apuesta por esta candidatura y tiene planeada una reestructuración conservadora para sumar las intenciones de su esposa, Margarita Zavala, para formar su propio partido. Con esto, podría tener una base sólida para competir contra Morena en 2024.

Zepeda ya anunció que no piensa renunciar, en una declaración que deja ver la opinión de un silente Ricardo Anaya que no ha comentado nada desde que reconoció su derrota presidencial. Lo cierto es que de quedar fuera del panismo, Anaya no reúne simpatías en el PRD y mucho menos en Morena o el PRI. Por lo que en próximos días veremos al queretano intentando regresar al mando conservador sin mucha suerte y con todo en contra.