Autoridades mexicanas evaden responsabilidad en el fraude de la caja CLAP

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En febrero de este año se dio a conocer que en las cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que derivaron de un programa que impulsó en 2015 Nicolás Maduro para subsidiar alimentos de la canasta básica y venderlos a la población más pobre de Venezuela, la leche en polvo que contenían era de tan mala calidad, que un niño hubiera tenido que tomar 23 vasos para cubrir su necesidad diaria de calcio, proteínas y otros nutrimentos. Esta leche, en su mayoría, es fabricada en México.

Después de que el sitio Armando.Info, en conjunto con el diario mexicano Excélsior, destaparan la pobrísima calidad de los alimentos de la caja CLAP, en particular de la leche en polvo, en buena medida impulsados por las constantes y sonantes denuncias en redes sociales, diversas notificaciones llegaron a la sede de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris); instancia que, a pesar de las pruebas, se ha deslindado de cualquier responsabilidad, e insiste en que las exportaciones de la leche en polvo se han dado en tiempo y forma.

El reporte más reciente del sitio arriba mencionado da cuenta de que, sólo en 2017, la Cofepris aprobó 33 “Certificados para la Exportación de Libre Venta”; 26 de los cuales fueron para leche en polvo. De todos estos certificados, 24 fueron dados de forma exclusiva a la compañía Deshidratados Alimenticios Industriales S.A de C.V (DAI).Esta misma compañía es la que produce la MacLeche, marca que ya ha sido reconocida por su irredenta falta nutrimental.

Leche mexicana en caja CLAP

Fuente: Armando.Info/Excélsior

Para que un niño pueda cubrir sus necesidades diarias de calcio y proteínas, necesitaría tomar 41.3 vasos de MacLeche, de acuerdo a los estudios que realizó la Escuela de Nutrición de la Universidad Central de Venezuela. Esta carencia nutrimental en la MacLeche y otras, viola no sólo los parámetros del Instituto Nacional de Nutrición venezolano (INN), sino también la Norma Oficial Mexicana en la materia, la 155-SCFI-2012.

Emilio Jaques Rivera, subsecretario de Regulación y Fomento Sanitario de la Secretaria de Salud en Nuevo León, dijo, no obstante, que parte de las obligaciones de Cofepris al entregar los certificados consiste en visitar a las compañías para verificar que la información nutrimental de sus productos sea correcta. La última vez que visitaron a DAI fue el 28 de abril de 2017, y “los dos muestreos realizados a sus productos fueron efectivos y salieron normales”, dijo Jaques Rivera en entrevista.

La etiqueta de MacLeche dice que el producto contiene 26 gramos de proteína por cada 100 gramos; el estudio de la Universidad Central Venezolana arrojó que en realidad esa concentración apenas llega a los 9 gramos. El sodio, no obstante, alcanza los 604 miligramos casi el doble de lo que señala la etiqueta de MacLeche, y de lo recomendado por el INN.

Cuestionado al respecto, Jaques Rivera ha insistido en que Cofepris ha cumplido con los requisitos de exportación, toda vez que lo único que se necesita para cumplir con ella es tener el “Certificado de Exportación y Libre Venta”; que serían las autoridades venezolanas las responsables de reclamar un “Certificado de Análisis del Producto”.

La Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex) ya se pronunció al respecto: pocas semanas después de que se diera a conocer la primera parte de este reportaje, envió una carta a los proveedores mexicanos para exigir que, junto con la leche en polvo, presenten un Registro Sanitario y un Certificado de Libre Consumo en el país de origen. Ambos documentos son solicitados en la carta con carácter de obligatorios.

Un diputado de oposición de la bancada venezolana, Freddy Superlano, el 14 de mayo pasado viajó a nuestro país para denunciar abiertamente el fraude de la leche mexicana en la caja CLAP.

De hecho, presentó una denuncia formal ante la Procuraduría General de la República (PGR): “¿cómo puede ser posible que se elabore esta leche en México, que falsifica sus valores nutrimentales, y se comercialice sin más en otros países y nadie salga sancionado por ello?”, dijo el funcionario.

Pese a las dificultades, Venezuela sigue siendo el mayor comprador de leche en polvo que tiene México; el año pasado nuestro país vendió cerca de 56 millones de kilos de leche en polvo a granel a Venezuela. Este año, las ventas a granel han disminuido, pero la intensa participación de nuestro país en la constitución de la caja CLAP sigue.

Antes de las elecciones del 20 de mayo en aquel país, el nuestro embarcó millones de cajas CLAP que fueron repartidas por el gobierno venezolano. Ese nuevo lote llevaba nuevas marcas de leche en polvo, mismas que ya se encuentran bajo escrutinio, según lo publicado en Twitter por Luis Medina Ramírez, Ministro de Alimentación de Venezuela.

Puedes revisar el reportaje en su totalidad, aquí.